Collares de caracoles: la moda veraniega cuestionada por el Feng Shui

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Los collares de caracoles, tendencia veraniega, son objeto de debate en Feng Shui sobre su impacto energético.

La moda contemporánea presenta un ciclo de reciclaje y reinvención de tendencias pasadas; lo que en su momento simbolizó un verano surfero en la década de los 2000, ha resurgido en una versión más pulida y moderna. Los collares confeccionados con caracoles marinos, que son pequeños restos orgánicos transformados en accesorios, han emergido como un complemento esencial de la temporada, tanto en entornos de playa informales como en vestimentas urbanas que buscan un matiz bohemio o sofisticado.

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Este fenómeno de resurgimiento no se limita a un simple guiño a lo retro; las marcas de moda y los diseñadores están invirtiendo en piezas elaboradas y estilizadas que reinterpretan la estética natural del mar en joyería de vanguardia. Desde versiones minimalistas hasta collares con estructuras complejas, la influencia del entorno costero se manifiesta con notable intensidad en la escena veraniega.

Los collares de caracoles no solo evocan una estética asociada al verano, sino que también funcionan como símbolos; numerosos individuos los perciben como reminiscencias de vacaciones, vínculos con la naturaleza y un espíritu relajado. A lo largo de la historia, las formas marinas y espirales de los caracoles han sido valoradas por diversas culturas como representaciones de vida y continuidad.

No obstante, la utilización de elementos naturales, particularmente aquellos derivados de restos de organismos marinos, suscita un debate más profundo en torno al equilibrio entre la moda y la energía. En este contexto, el Feng Shui, una disciplina ancestral de origen chino que estudia el flujo de energía, se convierte en un referente clave para analizar cómo estos accesorios pueden influir en nuestro campo energético.

Desde la óptica del Feng Shui, los objetos naturales pueden impactar en la energía (o chi) de las personas y los espacios que ocupan. Aunque muchos minerales y piedras se consideran neutros o incluso positivos por su capacidad de