Rocío Igarzabal comparte un emotivo mensaje en memoria de su amiga Ernestina Pais, un mes tras su fallecimiento.
Rocío Igarzabal rinde homenaje a Ernestina Pais con conmovedora reflexión
Cortesía de exitoina
Rocío Igarzabal ha evocado la memoria de Ernestina Pais, a un mes de su lamentable fallecimiento, expresando su profundo sufrimiento a través de una reflexión conmovedora publicada en las redes sociales.
Ingresá al grupo de Whatsapp de El Frontal y recibí las noticias al instante.
La actriz y Ernestina Pais compartieron la actuación en la obra El divorcio del año, lo que cimentó una amistad inquebrantable que perduró en el tiempo. Este vínculo íntimo ha dejado una huella significativa en la vida de Igarzabal, quien ahora enfrenta la tristeza de su ausencia.
Con motivo del primer mes de la trágica pérdida de la presentadora, Igarzabal utilizó su cuenta de Instagram para compartir las emotivas palabras que redactó en homenaje a su amiga, resaltando la importancia de recordar a quienes han partido.
“Siempre he encontrado refugio en la escritura. Sin embargo, por diversas razones, había interrumpido este proceso creativo. El ajetreo de la vida cotidiana, el constante deslizamiento por las redes sociales y el cansancio me habían desviado. Pero he decidido retomar mi voz y compartir mis sentimientos”, comunicó Igarzabal.
“El 26 de este mes se conmemora un mes desde aquel fatídico día. Hablar sobre el duelo me proporciona cierta serenidad. A pesar de que esto me genera un poco de vergüenza, anhelo transformar mi perspectiva. Ernestina me enseñó que lo auténtico no debería ser motivo de vergüenza”, continuó la actriz en su mensaje.
“Por lo tanto, aquí estoy. Te extraño, amiga, y gracias... ya sabes por qué”, finalizó la artista. Junto a su emotivo escrito, Rocío Igarzabal incluyó un video donde se puede apreciar su desgarradora tristeza.
La profunda reflexión de Rocío Igarzabal en memoria de Ernestina Pais
La experiencia del duelo resulta incómoda y desafiante. La tristeza invade el cuerpo, ahogándolo en ocasiones, y dejando escapar escasas palabras acompañadas de un lamento que se podría describir como el sonido del dolor.
Enfrentamos el duelo de distintas etapas, versiones de nosotros mismos y de seres queridos. No obstante, esta es la primera vez que atravieso el duelo por una amiga. Ha pasado un mes y mi proceso es incierto, pero escribir y hablar me resulta terapéutico.
En la actualidad, contamos con la desdichada fortuna de poder revivir voces que han desaparecido a través de grabaciones de chats y de innumerables selfies de momentos que, en su momento, parecían triviales, pero ahora evocan una profunda nostalgia.
El duelo se convierte en un escenario central en este proceso. Se dice que el espectáculo debe continuar, pero hoy me parece absurdo y dudo de su validez. Quizás esto se deba a mi madurez o a la fase de cuestionamiento en la que estoy inmersa. Sin embargo, el tiempo es necesario. Necesitamos tiempo para sanar. Existen instantes en la vida donde merecemos el espacio para marchitar y posteriormente renacer.
En este momento, el espectáculo no ha continuado para mí. La obra que compartíamos se ha desvanecido, desmoronándose en el proceso de despedida. A un mes de la tragedia, los días siguen siendo grises y cargados de tristeza. Cuando se pierde a un amigo, las melodías compartidas parecen contener mensajes ocultos. Las conversaciones vividas son recordadas y analizadas en busca de alguna señal, algún indicio que atestigüe su presencia.
