Psicólogos alertan sobre el impacto del uso compulsivo de TikTok en la salud mental.
La creciente preocupación psicológica por el consumo de TikTok
Cortesía de minutoneuquen
En la actualidad, el uso de TikTok se ha convertido en una actividad aparentemente inofensiva, donde los usuarios tienden a abrir la aplicación durante breves momentos, como al momento de dormir, mientras cocinan o durante pausas laborales. No obstante, cada vez más especialistas en salud mental manifiestan su preocupación por una tendencia creciente, especialmente entre los adolescentes y jóvenes adultos, relacionada con el consumo compulsivo de contenido efímero, fenómeno comúnmente denominado como “doomscrolling”.
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La estructura de la plataforma TikTok está meticulosamente diseñada para capturar la atención del usuario durante prolongados períodos. Según los análisis de expertos, la exposición constante a este tipo de estímulos provoca que el cerebro experimente una sobreestimulación que dificulta la concentración, incrementa los niveles de ansiedad y perturba el sueño nocturno. Diversas investigaciones recientes han comenzado a explorar cómo las plataformas digitales impactan en los hábitos cognitivos y emocionales de los usuarios, a menudo sin que estos sean conscientes de ello.
El concepto de “doomscrolling” hace referencia al hábito de consumir contenido de manera compulsiva, particularmente aquellas publicaciones que son negativas, dramáticas o que generan un alto impacto emocional. Aunque su origen está vinculado a la difusión de noticias alarmantes, este fenómeno ha permeado plataformas como TikTok, donde los algoritmos generan un flujo interminable de videos personalizados, dificultando su abandono.
Los profesionales de la salud mental indican que este sistema proporciona pequeñas recompensas constantes al cerebro, relacionadas con la dopamina, neurotransmisor que se asocia al placer y la anticipación. Esta dinámica propicia que muchos usuarios sientan una compulsión por seguir desplazándose a través de la aplicación, incluso cuando se encuentran fatigados o no encuentran satisfacción en el contenido presentado.
Uno de los efectos más destacados por los psicólogos es el creciente desafío para mantener la atención en actividades que demandan períodos prolongados de concentración. Actividades como la lectura, el estudio, la visualización de películas completas o incluso el mantenimiento de conversaciones prolongadas pueden tornarse más complejas tras horas de exposición a estímulos rápidos y cambiantes.
Investigaciones recientes han revelado que los adolescentes que utilizan TikTok reportan problemas de sueño y de productividad con mayor frecuencia en comparación con usuarios de otras redes sociales. Un informe del Pew Research Center indicó que aproximadamente cuatro de cada diez jóvenes afirman que la aplicación tiene un impacto negativo en su descanso.
Un aspecto adicional que suscita inquietud es la proliferación de videos sobre salud mental elaborados por influencers sin la debida formación profesional. En numerosas ocasiones, estos contenidos viralizan diagnósticos simplificados, consejos discutibles o síntomas exagerados, lo que lleva a miles de usuarios a autodiagnosticarse trastornos psicológicos.
Además, estudios recientes han advertido que una gran parte del contenido viral relacionado con la ansiedad, el TDAH o la depresión presenta información incorrecta o engañosa. En el ámbito de las redes sociales, ha comenzado a discutirse el fenómeno denominado “enfermedades TikTok”, en el cual emociones normales o situaciones cotidianas son erróneamente interpretadas como trastornos clínicos debido a la exposición continua a este tipo de contenido.
