Consumo de café y su relación con la demencia: estudios recientes revelan beneficios

Investigaciones científicas destacan que el consumo moderado de café podría reducir el riesgo de demencia y mejorar la función cognitiva a lo largo del tiempo.

Un hábito cotidiano como la preparación de café no solo proporciona energía matutina, sino que, según estudios recientes, podría estar asociado con una disminución del riesgo de demencia. Investigaciones de gran envergadura, incluidas aquellas realizadas por la Universidad de Harvard, sugieren que el consumo moderado de café se correlaciona con una función cognitiva más robusta a medida que avanzan los años.

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Este hallazgo, complementado por evidencia anterior sobre los efectos benéficos del café en la salud, ofrece una perspectiva renovada sobre la razón por la cual esta bebida popular ha capturado la atención de la comunidad científica a nivel global.

La investigación, publicada en la prestigiosa revista JAMA, analizó a más de 130.000 individuos durante un periodo superior a las cuatro décadas. Los resultados indican que aquellos que consumían café con cafeína de manera regular (aproximadamente dos a tres tazas diarias) presentaron hasta un 18% menos de probabilidad de desarrollar demencia, en comparación con quienes no ingirieron café o lo hicieron en escasa cantidad. Además, estos mismos participantes informaron experimentar menos problemas de memoria y concentración.

Los investigadores advierten que no se puede establecer una relación causal definitiva; es decir, no se puede afirmar que el café “prevenga” la demencia. Sin embargo, los datos observacionales, junto con mecanismos biológicos plausibles, sugieren una asociación relevante. Este beneficio se atribuye a compuestos bioactivos presentes en el café, como la cafeína y los polifenoles antioxidantes, que podrían mitigar el estrés oxidativo y la inflamación en el cerebro.

La evidencia científica acumulada hasta la fecha indica que el café, cuando se consume con moderación, puede tener un impacto positivo en múltiples sistemas del organismo. Diversos análisis han demostrado que un consumo moderado de café está vinculado a un riesgo menor de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y síndrome metabólico. La cafeína y otros componentes podrían potenciar la sensibilidad a la insulina y facilitar la regulación de la glucosa.

Revisiones exhaustivas de estudios epidemiológicos sugieren que los individuos que consumen café regularmente tienen un riesgo disminuido de mortalidad prematura por diversas causas, incluyendo enfermedades cardíacas, en comparación con aquellos que no consumen café. Además, se ha observado que el consumo moderado de café está asociado con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve y un mejor rendimiento en pruebas de memoria. Los antioxidantes presentes en el café podrían ayudar a preservar las neuronas y minimizar el daño celular asociado con el envejecimiento.