La exmodelo Valeria Mazza y su esposo Alejandro Gravier asistieron a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán, donde su hijo Tiziano desfiló con la delegación argentina.
Valeria Mazza Celebra la Participación de Tiziano Gravier en los Juegos Olímpicos 2026
El comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 representó un hito de intensa carga emocional para la familia Gravier Mazza. En el contexto de este prestigioso evento, Valeria Mazza y Alejandro Gravier se convirtieron en testigos directos de la ceremonia inaugural, durante la cual su hijo, Tiziano Gravier Mazza, tuvo el honor de desfilar como representante de la Argentina.
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La profunda emoción que caracterizó este instante quedó plasmada en las plataformas digitales de la exmodelo, quien compartió una imagen familiar en un entorno nevado, adornados con los colores celeste y blanco. Acompañando la fotografía, Valeria expresó con evidente orgullo: “Momento único e inolvidable: vivir la ceremonia inaugural de unos Juegos Olímpicos y ver desfilar a Tiziano con los colores de nuestra bandera. Disfrutarlo en familia y verlo emocionado, cumpliendo su sueño. ¡Grande, Tizi!”
La publicación generó una oleada de mensajes de aprecio y congratulación por parte de seguidores y personalidades del ámbito deportivo, quienes celebraron el significativo logro deportivo y el apoyo inquebrantable de la familia. Para Valeria y Alejandro, esta experiencia transcendental no solo implicó ser partícipes de un evento de relevancia histórica, sino también compartir el cumplimiento del sueño de su hijo en una de las citas deportivas más importantes del mundo.
En otro ámbito, ha surgido una controversia significativa relacionada con el uso de sustancias para mejorar el rendimiento en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. La Agencia Mundial Antidopaje ha iniciado investigaciones sobre denuncias que sugieren que algunos saltadores de esquí se estarían inyectando ácido hialurónico en el pene con el objetivo de obtener ventajas aerodinámicas durante la competición.
Esta sorprendente práctica, aunque controvertida, posee una justificación científica. Un traje más holgado, confeccionado con materiales como nailon, poliéster y licra, incrementa la superficie de resistencia del atleta, facilitando así una mejor sustentación aerodinámica y, por ende, una mayor distancia en sus saltos. Investigaciones recientes, publicadas en la revista científica Frontiers, sugieren que una modificación de este tipo podría traducirse en una ventaja significativa de más de cinco metros.
La Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) está plenamente informada sobre estas prácticas. Por ello, realiza un escáner tridimensional al inicio de cada temporada para medir la longitud de zancada de los saltadores, utilizando como referencia el punto más bajo de la entrepierna. Los datos obtenidos son cruciales para la elaboración de las medidas oficiales de los trajes. Por consiguiente, los atletas que intenten hacer trampa podrían recurrir a inyecciones de ácido hialurónico antes de las mediciones, logrando así un traje que les otorgue ventajas competitivas sin suscitar sospechas.
