Descubre cómo preparar cookies rellenas irresistibles que transformarán tus meriendas en momentos especiales.
Cookies rellenas: la receta perfecta para una merienda argentina exquisita
Cortesía de minutoneuquen
Existen recetas que elevan cualquier merienda a la categoría de un rito culinario, y las cookies rellenas elaboradas en casa se destacan entre ellas. Esta delicia no solo fusiona lo mejor de dos mundos —la galleta y el relleno— sino que se adapta con facilidad a cualquier ocasión, ya sea una ronda de mates, un licuado de frutas o una pausa dulce en la tarde.
Ingresá al grupo de Whatsapp de El Frontal y recibí las noticias al instante.
Uno de los aspectos más destacados de esta receta es su sencillez; no requiere de técnicas complejas ni de utensilios especializados. Con un poco de paciencia y el deseo de amasar, se obtienen cookies rellenas que son doradas por fuera, tiernas por dentro y con un corazón cremoso que sorprende en cada bocado.
El proceso comienza batiendo la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar, hasta lograr una mezcla clara y cremosa, un paso fundamental para conseguir que las cookies rellenas resulten ligeras. Posteriormente, se incorpora el huevo y la esencia de vainilla, integrando cuidadosamente para aportar sabor y estructura a la masa.
Gradualmente, se añaden los ingredientes secos, mezclando sin sobretrabajar la masa. El resultado final debe ser una masa suave, ligeramente húmeda y fácil de manipular. En este punto, se recomienda dejarla reposar en el refrigerador durante unos minutos, lo que contribuirá a que las cookies mantengan su forma durante el proceso de cocción.
Simultáneamente, se prepara el relleno deseado, que puede ser dulce de leche, crema de chocolate o incluso una suave pasta de maní. La recomendación es formar pequeñas porciones para facilitar el relleno de las cookies sin que estas se desmoronen.
Una vez que la masa ha enfriado, se toman pequeñas porciones, se aplastan ligeramente con la palma de la mano y se coloca el relleno en el centro. Con cuidado, se cierran formando una bolita, asegurándose de sellar bien los bordes, de tal manera que el relleno quede completamente atrapado en el interior y no se escape durante la cocción.
Finalmente, las cookies rellenas se disponen en una bandeja forrada con papel manteca, dejando suficiente espacio entre cada una de ellas. Al ser horneadas, el aroma irresistible de la panadería casera invade el ambiente, anticipando la delicia que está por venir. En pocos minutos, estarán listas: apenas doradas, pero aún suaves al tacto.
Una vez retiradas del horno, es aconsejable dejarlas reposar durante unos minutos. Este tiempo permite que el relleno se asiente y que la textura se defina adecuadamente. El resultado es una cookie rellena ideal para acompañar el mate, ya que no es excesivamente dulce, o para disfrutar con un licuado bien frío en los días cálidos.
