Críticas Internacionales a la Nueva Política Arancelaria de EE.UU.

La reciente implementación de nuevos aranceles por parte del gobierno estadounidense ha generado respuestas contundentes de diversas naciones afectadas, que buscan revertir la medida.

Las nuevas tarifas arancelarias comenzaron a aplicarse desde el viernes, en sustitución del gravamen global temporal del 10% que había expirado el día anterior. Esta decisión fue sustentada jurídicamente por Washington a través de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, tras la declaración de inconstitucionalidad de los aranceles generalizados previamente impulsados por el expresidente Trump, según lo dictaminado por la Corte Suprema en febrero, que consideró que únicamente el Congreso posee la facultad para aprobar tales medidas.

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Entre las naciones que se verán impactadas por el nuevo gravamen del 10% se encuentran Argentina, Canadá, la Unión Europea, India y el Reino Unido, debido a sus prohibiciones o compromisos relacionados con la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso. En contraste, economías como China, Japón y Corea del Sur están sujetas a un aumento del 12,5%, aunque se han mantenido los aranceles específicos aplicables a productos como el acero y el aluminio.

Brasil ha sido uno de los países que ha expresado la crítica más contundente. La administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha denunciado que Estados Unidos utiliza el pretexto del trabajo forzoso como herramienta para implementar políticas proteccionistas, argumentando que “optó por manipular un tema tan importante” ante la falta de fundamentos legales para justificar el aumento. Como resultado, las exportaciones brasileñas enfrentarán una carga arancelaria total del 37,5% tras el incremento del 25% previamente anunciado.

Asimismo, Chile ha manifestado su oposición y ha anunciado su intención de ser excluido del listado de países afectados. La Cancillería chilena ha defendido la solidez de su legislación laboral, argumentando que la medida estadounidense no se apoya en evidencia técnica ni jurídica adecuada. Desde el sector agropecuario, la Sociedad Nacional de Agricultura ha advertido que el nuevo esquema arancelario disminuye la competitividad y genera incertidumbre para productores y trabajadores.

En el continente asiático, Japón ha calificado la decisión como “lamentable” y ha recordado que mantiene un acuerdo comercial con Estados Unidos firmado en 2025, el cual establece un arancel del 15% para la mayoría de sus exportaciones, a cambio de significativas inversiones en territorio estadounidense. Corea del Sur también ha reclamado el respeto de los acuerdos vigentes y ha asegurado que continuará las consultas con Washington para preservar las condiciones pactadas.

Por último, Australia ha cuestionado los nuevos gravámenes al considerarlos incompatibles con el tratado de libre comercio que mantiene con Estados Unidos. Su ministro de Comercio ha afirmado que estas medidas son “injustificadas” y ha destacado que su país cuenta con una de las legislaciones más estrictas para combatir el trabajo forzoso y la esclavitud moderna.