Especulaciones sobre la salud de Mojtaba Khamenei tras su ascenso al poder

La ausencia del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, genera inquietud sobre su estado de salud y seguridad.

Desde su reciente nombramiento como líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei ha mantenido un perfil sorprendentemente bajo, ya que no ha realizado apariciones públicas ni emitido declaraciones, lo que ha suscitado una serie de rumores en torno a su estado de salud y paradero. La falta de visibilidad del nuevo dirigente se atribuye a las lesiones sufridas durante los bombardeos iniciales de la guerra, así como a su condición de objetivo prioritario para las fuerzas de Estados Unidos e Israel.

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El hijo del presidente iraní Masud Pezeshkian, Yusef Pezeshkian, afirmó recientemente en la plataforma Telegram que Khamenei se encuentra “sano y salvo”, tras consultar fuentes cercanas al líder. Esta declaración se produce en un contexto de creciente especulación sobre el bienestar del nuevo líder, dado que hasta la fecha, ningún dirigente iraní había ofrecido comentarios públicos pertinentes.

El embajador de Irán en Chipre, Alireza Salarian, corroboró en una entrevista con el diario The Guardian que Khamenei resultó herido durante el bombardeo que causó la muerte de su padre, Alí Khamenei, su madre y su esposa. Salarian indicó que existe la posibilidad de que el líder se encuentre hospitalizado y mencionó lesiones en diversas partes del cuerpo, incluyendo las piernas, la mano y el brazo. Tres funcionarios iraníes citados por The New York Times también confirmaron que las lesiones son “principalmente en las piernas”, aunque aseguraron que Khamenei se encuentra en un lugar seguro, bajo alta protección y con comunicaciones restringidas.

Los medios estatales de Irán han promovido la imagen de Khamenei como un “veterano herido de la guerra del Ramadán”, en referencia al conflicto que se desató durante el mes sagrado musulmán. Su imagen ha sido ampliamente difundida a través de carteles y pancartas en Teherán, donde se le retrata recibiendo simbólicamente la bandera nacional de manos de su difunto padre, bajo la mirada del fundador de la república islámica, Ruhollah Jomeini. No obstante, a pesar del apoyo manifestado por miles de simpatizantes, también se han escuchado gritos nocturnos de “¡Muerte a Mojtaba!”, reflejando así el descontento de ciertos sectores de la población.

El ascenso de Mojtaba Khamenei al liderazgo supremo tuvo lugar tras el fallecimiento de su padre, Alí Khamenei, a consecuencia de un ataque aéreo llevado a cabo por fuerzas estadounidenses e israelíes el 28 de febrero. Este bombardeo, además, causó la muerte de otros integrantes de la familia Khamenei. La designación de Mojtaba fue efectuada por un consejo de 88 clérigos, una institución que otorga el cargo de forma vitalicia. Desde su asunción, el nuevo líder no ha realizado apariciones públicas, lo que ha alimentado las inquietudes respecto a su estado físico y su capacidad para ejercer el poder en medio de la guerra.

La gestión de Mojtaba Khamenei se ha vinculado a la represión de protestas y al mantenimiento de la estabilidad del régimen, lo que ha generado temores sobre el futuro del país en un contexto de creciente agitación social. Las circunstancias actuales y la incertidumbre en torno a su salud son factores que podrían influir en la dirección política de Irán en el corto y mediano plazo.