Impacto Económico del Régimen de Maduro en Productores Lecheros de Uruguay

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La cooperativa Conaprole enfrenta pérdidas significativas debido a deudas impagas por parte de Venezuela, alcanzando solo USD 8 millones de los USD 30 millones pendiente.

En el año 2015, el entonces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, proclamó que el acuerdo con Venezuela representaba “oxígeno puro para el país”, tras la promesa de compra de 265.000 toneladas de alimentos por un valor de USD 300 millones. Sin embargo, más de una década después, los productores lecheros enfrentan una realidad financiera adversa, con deudas aún no saldadas por el régimen de Nicolás Maduro.

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El acuerdo, establecido por el fallecido mandatario uruguayo, contemplaba la exportación de 120.000 toneladas de arroz, 44.000 toneladas de leche en polvo, 80.000 toneladas de soja, 9.000 toneladas de pollo y 12.000 toneladas de queso. La expectativa era que este pacto revitalizara el sector agropecuario, que atravesaba un periodo crítico, y provocara un efecto positivo en la economía nacional.

Para el sector lácteo, este acuerdo prometía ser un impulso significativo, ya que la industria se encontraba en una situación complicada. El gobierno uruguayo anticipaba que la ejecución del convenio generaría un efecto dominó que beneficiaría a diversas empresas del ámbito privado.

No obstante, la realidad fue diametralmente opuesta para muchos de los productores implicados. La estrategia del régimen venezolano estaba orientada a mejorar la disponibilidad de alimentos para su población como parte de una maniobra electoral, según un análisis publicado en el diario uruguayo El País. Sin embargo, las expectativas se desvanecieron rápidamente, dado que Venezuela no cumplía con los pagos comprometidos debido a la escasez de divisas.

Ante esta situación, el gobierno uruguayo se vio obligado a presentar un proyecto de ley al Parlamento, proponiendo que el Estado asumiera la carga de los préstamos contraídos por cuatro empresas para compensar la falta de pago de Venezuela, con una deuda acumulada que asciende a USD 66 millones.

Justino Zabala, un productor del departamento de Canelones, manifestó en una entrevista radial que los más afectados fueron los proveedores de Conaprole, la cooperativa láctea más importante del país. Según sus declaraciones, “ese dinero se provisionó, se pasó a pérdidas”, lo que ha resultado en una disminución de las ganancias de Conaprole, afectando directamente los precios que reciben los productores.

Empresas como Calcar y Pili, que posteriormente desaparecieron, lograron cobrar USD 22 millones por el envío de quesos a Venezuela, aunque esto se realizó de manera tardía. Zabala atribuye este éxito a la influencia política de ciertos intermediarios. En contraste, Conaprole ha recibido únicamente USD 8 millones y aún tiene pendientes USD 30 millones por cobrar, dejando a la cooperativa en una situación financiera comprometida y a los productores enfrentando serias dificultades económicas.