Sofia Gonet revela los riesgos de inyecciones para adelgazar

Sofia Gonet, conocida como La Reini, relató su experiencia adversa tras utilizar inyecciones para perder peso, que la llevaron a un hospital.

Sofia Gonet, popularmente reconocida como La Reini, compartió recientemente con su audiencia una experiencia transformadora que impactó de manera significativa su existencia. La influencer rememoró los acontecimientos que se desencadenaron cuando optó por administrarse una sustancia destinada a la reducción de peso, en un contexto de entrenamiento físico intenso.

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Durante esa etapa, su meta primordial era alcanzar resultados físicos óptimos en un periodo más corto y, simultáneamente, moderar su apetito. Fue en este contexto que se le presentó la opción de probar la retatrutida, una sustancia que, según su relato, le fue presentada como una solución revolucionaria para la pérdida de peso.

“Me ofrecieron esta nueva droga mágica”, rememoró Gonet al evocar el inicio de esta problemática. La influencer admitió haber tomado la decisión sin una comprensión cabal de los efectos de la sustancia en su organismo, y posteriormente, calificó esta elección como un “ataque de ignorancia bruta”.

Los efectos adversos comenzaron a manifestarse poco tiempo después de la administración de la sustancia. Gonet experimentó síntomas como mareos, vómitos, temblores y confusión, los cuales suscitaron una profunda preocupación en ella.

El momento de mayor angustia se produjo mientras intentaba consumir alimentos. “Fui a la cocina a comer una pechuga de pollo y al bocado dos, empecé a sentir como todo dentro de mi cuerpo empezaba a fallarme...creía que iba a morir, se los juro”, narró Gonet, ilustrando la magnitud de su desasosiego.

Ante esta situación crítica, optó por consultar a un profesional médico y someterse a los controles pertinentes. Una vez ingresada en el hospital, los especialistas le explicaron que los síntomas deberían menguar a medida que la sustancia se eliminara de su sistema. No obstante, la recuperación no fue inmediata y los síntomas persistieron durante varios días. “Estuve una semana con náuseas absolutas, rechazo absoluto a cualquier idea de comida, una semana entera sin comer nada y un mes sin tener un antojo”, afirmó la joven, quien subrayó la gravedad de su estado.

Este episodio tuvo un impacto significativo en su relación con la alimentación. Durante ese periodo, Gonet elucidó que la comida perdió la capacidad de proporcionarle la sensación de bienestar que anteriormente había experimentado.

“La comida había dejado de darme bienestar por completo”, confesó. Además, anotó que podía consumir únicamente un par de bocados y sentirse satisfecha durante casi todo el día, lo que llevó a una profunda reflexión sobre la presión social en torno a la consecución de ciertos estándares físicos.