Débora D’Amato expresa su descontento tras el final de A la tarde

La periodista Débora D'Amato manifiesta su malestar por el trato recibido tras el cierre de A la tarde, programa de América TV.

Débora D’Amato ha realizado un enérgico reclamo luego del cierre inesperado de A la tarde, el programa conducido por Karina Mazzocco en América TV, donde expresó su sensación de desvalorización.

Ingresá al grupo de Whatsapp de El Frontal y recibí las noticias al instante.

Unirse

Este ciclo televisivo concluye esta semana y, hasta el presente momento, se desconoce el futuro profesional del equipo de trabajo, dado que su franja horaria será ocupada por un nuevo formato.

Débora D’Amato se incorporó a A la tarde en el año 2022, un año posterior a su debut en la pantalla de América TV, aunque posteriormente se retiró, regresando a finales de 2025.

"En el año 2022, específicamente el 5 de diciembre, nació Charo. Apenas 20 días después de haber dado a luz, recibí una llamada. Me solicitaron que no tomara licencia. Expresaron que me necesitaban en el panel: 'urgente'. No dudé en aceptar. Ahora reconozco que debí haber rechazado la propuesta. Aun así, asistí", relató la periodista en su descargo.

"Con una bebé de 20 días, amamanté mientras trabajaba. Charo dormía en un fular mientras su madre estaba en el aire. Pasó horas entre controles, camerinos y el estudio porque creí que era necesario. No me lamento por el amor con el que desarrollé mis tareas. Sin embargo, aprendí que el compromiso no siempre equivale a una entrega total. No se trata de victimización, sino de narrar una realidad", continuó.

"Luego surgió otra propuesta. Mismo horario, mejores condiciones económicas. Pensé en Lola y Charo, y decidí marcharme. Durante dos años, insistieron en mi regreso. Finalmente, en diciembre de 2025, se concretó. Y hoy me encuentro enfrentando una situación que nunca imaginé experimentar", concluyó.

"No se debe a que un trabajo finalice. Los empleos empiezan y concluyen. Lo que realmente duele es la necesidad de buscar respuestas que son evadidas. Duele preguntar y recibir silencio. Duele sentir que, al dejar de ser necesarios, surge una indiferencia que se asemeja al destrato", manifestó con profunda tristeza.

"Pretender que todo está bien mientras se trabaja en otro proyecto, sosteniendo la espera hasta que se concreten los tiempos de lo que vendrá, resulta extraño. Y entonces surgió una incómoda pregunta: si antes era tan indispensable... si durante tanto tiempo insistieron en que regresara... ¿ahora no tengo valor?", se cuestionó.

"Y comprendí algo que me costará asimilar: mi valor no ha cambiado. Lo que ha cambiado es la necesidad del otro. No siempre se busca a alguien por lo que es. A veces se busca por lo que resuelve. Y esto no refleja tu verdadero valor. Por lo tanto, me aferro a lo que intento enseñarles a mis hijas: den, comprométanse, amen, actúen. Pero no esperen que otros midan sus esfuerzos con el mismo estándar. Porque el valor personal no varía por la percepción de los demás", reflexionó.