Roberto García Moritán compartió sus reflexiones sobre la separación de Pampita y su impacto en su vida personal y profesional.
Roberto García Moritán reflexiona sobre su separación de Pampita
A más de un año de haber finalizado su relación, la historia entre Pampita y Roberto García Moritán continúa suscitando un notable interés, particularmente por el vínculo que sostienen en calidad de padres de Anita, su hija en común. A pesar de que el proceso de divorcio se materializó hace tiempo, ambos protagonistas mantienen un contacto continuo orientado hacia la crianza de la menor, estableciendo una dinámica que ha logrado consolidarse con el paso de los meses.
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En este contexto, el empresario y exlegislador se pronunció sobre su experiencia durante la ruptura y las consecuencias que esta tuvo en su vida personal y profesional durante su participación en Cuentas Claras (Cronista Stream). Durante esta intervención, también abordó la forma en que es percibido públicamente, afirmando: “Sí, a veces sí. Sobre todo en Twitter. El insulto promedio es ese”, en referencia a quienes lo designan como “el exmarido de Pampita”. Lejos de manifestar ofensa, su respuesta fue irónica: “La persona que lo dice cree que sí, evidentemente algo no le funciona… pobre tipo que está del otro lado que no entendió nada. Qué miserable será su vida”.
Al rememorar la etapa compartida con la modelo, dejó claro que no alberga resentimientos, sino un sentido de gratitud hacia lo construido: “Creo que hice muchas cosas interesantes en mi vida de las cuales estoy muy orgulloso. Entre ellas, la familia que supimos armar con Caro en su momento fue un motivo de orgullo y Ana ni te digo. Ana es una cosa que no tiene parámetro de lo espectacular que es. Y solo tengo buenos recuerdos de todo eso”. Sin embargo, reconoció momentos de nostalgia, puntualizando: “A veces sí. Pero la vida continúa. Uno tiene que ir aceptando que hay cosas que tienen ciclos, que a veces es, a veces no es, a veces funciona, a veces hay tropiezos y fue una realidad con la que tuve que convivir, que tuvo un costo para mí altísimo, porque perdí todo. Todo”.
Al profundizar en las implicaciones de esa pérdida, se mostró aún más contundente: “Todo. Familia, laburo, credibilidad, confianza, todo perdí. Nombre, todo perdí. Y yo miraba televisión y veía gente hablando sin saber, mintiendo sobre cosas que no tienen nada que ver conmigo ni mi vida. Pero bueno, me tocó”. Con estas declaraciones, subrayó el peso que la exposición mediática conllevó durante la separación.
En relación con su situación actual, enfatizó que la prioridad es compartida y absoluta: su hija. “Tenemos una hija en común. Es mucho más importante que nosotros. ¿Qué lugar vamos a tener nosotros? Es lo único importante. No es lo más importante, es lo único importante”, sentenció, evidenciando que cualquier discrepancia ha quedado en un segundo plano frente al bienestar de la menor.
Hoy en día, ambos coinciden en actos escolares, celebraciones familiares y vacaciones, acompañando a Anita en cada fase de su desarrollo. Esta decisión ha marcado un punto de equilibrio en su relación parental, propiciando un entorno favorable para la menor.
