La planta Codariocalyx motorius, también conocida como planta bailarina, sorprende por su capacidad de movimiento ante estímulos ambientales.
Descubre la fascinante planta que reacciona al sonido y la luz
Cortesía de minutoneuquen
En el ámbito de la botánica, existen fenómenos naturales que asombran tanto a investigadores como a entusiastas, destacándose entre ellos el caso de la planta conocida como Codariocalyx motorius, o más popularmente, la planta bailarina. Este ejemplar de origen tropical ha capturado la atención debido a su inusual habilidad para mover sus hojas de manera visible, como si danzara al compás de la música.
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A pesar de que a primera vista puede parecer un fenómeno sobrenatural, la ciencia ofrece explicaciones precisas para este comportamiento. La planta bailarina es célebre por sus rápidos movimientos, que se hacen evidentes ante variaciones en la iluminación, la temperatura y hasta ante vibraciones sonoras del entorno.
Originaria del sudeste asiático, la Codariocalyx motorius se encuentra predominantemente en naciones como India, Sri Lanka y Bangladesh. Su singularidad radica en la dinámica de sus hojas laterales, las cuales son capaces de realizar giros sutiles y movimientos elípticos a lo largo del día, generando un efecto de bailar en su entorno.
A diferencia de la mayoría de las especies vegetales, cuyos movimientos suelen ser lentos y casi imperceptibles, esta planta exhibe cambios que pueden ser observados en cuestión de minutos. Por ende, su observación prolongada puede dar la impresión de que la planta se mueve o se balancea de forma autónoma.
El fenómeno reside en una estructura única situada en la base de las hojas, denominada pulvino, que actúa como una especie de articulación vegetal. Esta área contiene células especializadas que regulan la presión del agua en su interior, lo que permite que la hoja se incline o se desplace en diversas direcciones en función de las condiciones ambientales.
Un aspecto intrigante de esta planta es su capacidad para responder a vibraciones del ambiente, incluidas determinadas frecuencias sonoras. Cuando tales vibraciones inciden sobre sus tejidos, el pulvino reacciona mediante variaciones de presión que resultan en el movimiento de las hojas. Asimismo, su comportamiento se ajusta a la intensidad de la luz recibida y a la temperatura, lo que explica su mayor actividad en diferentes momentos del día. A pesar de los extensos estudios realizados a lo largo de los años, la planta bailarina continúa siendo uno de los ejemplos más notables de movimiento rápido en el mundo vegetal, diferenciándose de otras especies como la Mimosa pudica, que requieren contacto físico para reaccionar.
