Estreno de 'Nuestra tierra': El documental de Lucrecia Martel sobre Chocobar

El documental 'Nuestra tierra' de Lucrecia Martel explora el caso de Javier Chocobar y la comunidad Chuschagasta en Tucumán.

El asesinato de Javier Chocobar, ocurrido en 2009 en Tucumán, representa un hecho trágico que conmocionó a la comunidad indígena del pueblo Chuschagasta. Con 68 años de edad, Chocobar se desempeñaba como autoridad indígena y fue víctima de un homicidio perpetrado por un terrateniente y empresario minero, en complicidad con dos policías retirados, quienes intentaban desalojar a su comunidad de sus tierras ancestrales.

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El documental Nuestra tierra no se limita a la simple reconstrucción del asesinato de Chocobar ni al posterior juicio contra Darío Amín y los ex-policías Luis Gómez y José Valdivieso, llevado a cabo en 2018, sino que se presenta como una profunda crónica del pasado y el presente de la comunidad de Chuschagasta. Este trabajo se articula a través de las voces de sus protagonistas, la belleza del entorno y la memoria colectiva de sus habitantes, así como de las luchas que resultan esenciales para ser narradas.

A pesar de que, en comparación con la filmografía anterior de Lucrecia Martel, que incluye obras como La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama, Nuestra tierra puede parecer más convencional, la cineasta logra desafiar los límites del registro documental. Martel introduce la dimensión sonora del valle, que se encuentra entre cerros y aguas dulces, creando un contraste potente con el ruido de los disparos del día trágico, así como los forcejeos que anteceden a la muerte y los gritos de horror.

La estrategia de montaje implementada en el documental combina las imágenes del tribunal con entrevistas a historiadores que argumentan sobre la supuesta extinción de la comunidad Chuschagasta a inicios del siglo XIX. Esta técnica genera elementos de tragicomedia y al mismo tiempo pone de manifiesto las declaraciones realizadas durante los careos y alegatos, dejando al descubierto lo que se silencia o se oculta. La habilidad de Martel para evocar lo ausente, para hacernos experimentar lo que se intenta aniquilar y para vislumbrar un mundo que resiste, constituye la verdadera esencia de Nuestra tierra.

En el cierre de su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1949, William Faulkner afirmó: “Me niego a aceptar el fin del hombre. Creo que el hombre no solo perdurará: prevalecerá. Es inmortal, no porque sea el único entre las criaturas con una voz inagotable, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, sacrificio y resistencia. El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre estas cosas”. Para Lucrecia Martel, el deber del cineasta es filmar sobre estas realidades.