Zoe Bogach expone graves acusaciones contra su expareja Manuel Ibero en Gran Hermano Generación Dorada, revelando episodios de violencia y machismo.
Zoe Bogach Denuncia Comportamientos Violentos de Manuel en Gran Hermano
Cortesía de minuto1
El enfrentamiento entre Zoe Bogach y su excompañero sentimental Manuel Ibero ha alcanzado un punto crítico, tras la noticia de que una escribana ingresaría a la casa de Gran Hermano Generación Dorada para notificar a Manuel sobre un bozal legal. En un intento por anticiparse a los acontecimientos judiciales, la influencer decidió ofrecer una entrevista reveladora en el canal de streaming Olga, donde compartió detalles perturbadores respecto a la conducta de su expareja, afirmando que su comportamiento se distancia notablemente de la imagen que intenta proyectar ante las cámaras.
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Consciente de la inminente posibilidad de que el proceso legal pudiera silenciarla, Zoe fue explícita acerca de su necesidad de hablar: “Él es machista, tengo muchas cosas de él para contar y me gustaría contarlas antes de que me pongan la misma carta documento a mi”. Esta declaración resalta su objetivo de desmantelar la narrativa que Ibero ha construido, antes de que las instancias judiciales le impidan continuar exponiendo su versión de los hechos.
Uno de los aspectos más impactantes de su testimonio fue la exposición de episodios de violencia física que supuestamente se habrían producido en el ámbito privado de Manuel. Zoe refutó la imagen de aceptación que el participante de Gran Hermano se esfuerza por mostrar respecto a su familia, revelando un vínculo caracterizado por la agresión. “Es violento. Él, llorando que aceptó a su hermanito porque es gay. Chicos, lo cagó a piñas al hermano, o sea”, expresó sin reservas durante la entrevista.
La descripción del entorno familiar proporcionada por Bogach resultó ser tanto detallada como alarmante, pues mencionó lesiones específicas derivadas de estos conflictos: “Tuvieron discusiones de cagarse a piñas de que él le abra una ceja. Yo tengo chats del hermano llamándome pidiéndome ayuda diciéndome que Manuel estaba enloquecido, que me quería golpear”. A partir de su relato, se infiere que el riesgo no solo se limitaba a los familiares de Ibero, sino que ella misma se sentía constantemente amenazada por potenciales agresiones físicas.
Para Zoe, las situaciones que narra no representan incidentes aislados o desconocidos, sino comportamientos que han trascendido el ámbito privado de su hogar. “Mismo los vecinos saben”, afirmó, sugiriendo la existencia de testigos externos de los episodios de violencia manifestados por Ibero. Estas declaraciones coinciden con los testimonios de su madre, quien recientemente reveló que la salud emocional de su hija se había visto comprometida por el entorno tóxico que había experimentado.
En consecuencia, las revelaciones de Zoe Bogach no solo aportan una visión inquietante sobre la dinámica de su relación con Manuel, sino que también plantean interrogantes sobre los estándares de conducta aceptables dentro de la esfera pública. La gravedad de sus acusaciones ha generado un amplio debate sobre la responsabilidad de los medios en la representación de tales situaciones y el impacto que estas pueden tener en la percepción pública de los involucrados.
