Pitaya: La Fruta del Dragón que Puedes Cultivar y Costosa en el Mercado

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La pitaya, o fruta del dragón, se ha convertido en una opción cultivable y de alto valor en el mercado argentino.

En el ámbito de las verdulerías gourmet, dietéticas y ferias orgánicas, se observa una fruta que atrae la atención de los consumidores de manera inmediata. Su aspecto intrigante y su elevado valor, que puede alcanzar los $10 mil, la convierten en una rareza que no siempre se encuentra disponible y que muchas personas asocian con cultivos exóticos o difíciles de mantener.

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No obstante, detrás de esta codiciada fruta se esconde una realidad mucho más sencilla de lo que se podría suponer. Proveniente de una planta de bajo mantenimiento y sorprendentemente adaptable, esta especie puede desarrollarse tanto en jardines como en macetas, además de aportar un considerable valor ornamental.

La planta en cuestión es la pitaya, popularmente conocida como fruta del dragón, un cactus trepador originario de América Central que ha comenzado a consolidarse en el mercado argentino en los últimos años. Sus tallos carnosos, de forma triangular, presentan un crecimiento acelerado y se expanden con facilidad cuando se cultivan en condiciones de sol abundante y un sustrato bien drenado.

Uno de los aspectos más atractivos de esta planta es su floración. Durante las cálidas noches del verano, la pitaya produce grandes y aromáticas flores de color blanco que, aunque solo perduran unas pocas horas, anticipan la llegada del fruto. Este puede presentar tonalidades rosadas, rojas o amarillas, con pulpas que varían entre el blanco y el fucsia, y pequeñas semillas negras, destacándose por su sabor suave y refrescante.

El elevado coste de la pitaya en la región se debe, en gran medida, a su escasa producción local. La mayoría de los ejemplares comercializados provienen de pequeños cultivos o de importaciones, lo que incrementa los costos de adquisición. A esta situación se añade su creciente demanda, impulsada por las tendencias de alimentación saludable y su notable presencia en las redes sociales.

Paradójicamente, la pitaya se caracteriza por ser una de las plantas más sencillas de propagar. Con un simple corte de un segmento del cactus, que debe dejarse cicatrizar durante unos días, se puede colocar en un sustrato ligero y, por ende, enraizar sin dificultad. Con el transcurso del tiempo, dicho esqueje puede convertirse en una planta productiva.

Además de su valor ornamental y económico, la pitaya posee beneficios significativos para la salud. Se destaca por ser rica en antioxidantes, que contribuyen a la protección celular y a la prevención de enfermedades crónicas, así como por su capacidad para relajar el sistema nervioso y aportar vitamina C, esencial para el fortalecimiento del sistema inmune. Asimismo, contiene vitamina B2, fundamental en la producción de glóbulos rojos, y un alto contenido de fibra, que favorece la salud digestiva. Estos beneficios se complementan con la presencia de minerales como calcio, hierro y magnesio, además de un bajo aporte calórico, lo que la convierte en una opción ideal para quienes buscan controlar su peso sin renunciar a los nutrientes.

En lo que respecta a los cuidados, la pitaya requiere de sol pleno o semisombra luminosa, riegos moderados y un buen drenaje. Dado que se trata de un cactus, es más tolerante a la falta de agua que al exceso de la misma. Con la debida paciencia y las condiciones adecuadas, esta planta puede comenzar a producir frutos entre los dos y cuatro años tras su siembra.