Eternidad: Un Romance Más Allá de la Vida que Desafía la Muerte

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La película 'Eternidad' explora el amor y la vida después de la muerte en un intrigante relato.

La cuestión de dónde y con quién trascender la existencia terrenal es el núcleo de la narrativa de la película 'Eternidad', la cual se adentra en una compleja trama amorosa que desafía las concepciones convencionales sobre el más allá. La obra cinematográfica invita al espectador a contemplar si prevalece el romanticismo inicial o la compañía que se elige para enfrentar las vicisitudes de la vida cotidiana.

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Dirigida por el talentoso cineasta irlandés David Freyne, 'Eternidad' amalgama los géneros de la comedia romántica y la ciencia ficción, creando una propuesta que se destaca tanto en su narrativa como en su aspecto visual, ofreciendo una experiencia entretenida al público.

La historia se inicia con Larry (interpretado por Barry Primus) y Joan (protagonizada por Betty Buckley), una pareja de ancianos que, tras un extenso matrimonio de más de cinco décadas, se encuentra inmersa en las habituales disputas que surgen en una relación tan longeva. La situación se complica cuando Joan, con un diagnóstico de cáncer terminal, comienza a reflexionar sobre su destino en la vida post mortem. No obstante, el giro narrativo surge cuando Larry fallece de forma repentina durante una celebración.

En este contexto, Larry se encuentra en una especie de terminal donde las almas recién llegadas deben decidir su futuro eterno. Este lugar, donde la noción de edad desaparece y cada individuo aparece en su mejor versión, permite a las almas contar con una semana para definir su destino perpetuo.

Durante este proceso, el joven Larry (encarnado por Miles Teller) se debate entre sus opciones, considerando lo que su amada Joan desearía. La situación se complica aún más con la llegada de una versión juvenil de Joan (interpretada por Elizabeth Olsen), quien accede a este plano y se reencuentra con Larry. No obstante, también se presenta su primer amor, Luke (actuado por Callum Turner), quien ha estado aguardando por ella durante setenta años, lo que genera el conflicto principal: ¿con quién elegirá Joan pasar su eternidad?

Paralelamente, dos azafatos (interpretados por Da’Vine Joy Randolph y John Early) actúan como guías en este más allá, proporcionando un toque humorístico a la narrativa. En este entorno, vendedores ofrecen diversas opciones de destinos, desde playas hasta montañas, permitiendo a las almas seleccionar su paisaje eterno entre una oferta aparentemente inagotable. Sin embargo, para Joan, la preocupación se aleja del entorno físico y se centra en la introspección sobre su pasado y sus relaciones con los dos hombres que dejaron una huella indeleble en su vida.

La película destaca no solo por las interpretaciones, especialmente la notable actuación de Olsen, sino también por su diseño de producción excepcional. La escenografía de esta antecámara de la eternidad enriquece el relato; las ventanas con cortinados que simulan paisajes cambiantes actúan como telones de fondo que marcan la distinción entre el día y la noche. La utilización de colores vibrantes añade una dimensión dramática al relato, así como las escaleras que simbolizan la transición entre los diversos estados del ser.