El delantero Zeballos no podrá participar en el encuentro contra Vélez Sarsfield debido a un desgarro que lo marginará por tres semanas.
Zeballos se perderá el duelo ante Vélez Sarsfield por desgarro muscular
Cortesía de elliberal
El delantero santiagueño Zeballos ha sido objeto de un exhaustivo análisis médico tras presentar una molestia significativa durante la práctica del día anterior. Los estudios realizados han determinado que la afección no se trata de una simple contractura, sino que se ha confirmado un desgarro muscular que demandará un periodo de recuperación estimado en tres semanas.
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Consecuentemente, el jugador queda excluido del partido programado para el próximo domingo frente a Vélez Sarsfield, que se llevará a cabo a las 22.15 horas en el estadio José Amalfitani, en el marco de la cuarta jornada del Torneo Apertura.
La recuperación del atacante lo mantendrá fuera también del enfrentamiento contra Platense, que está agendado para el 15 de febrero, y su participación en el clásico ante Racing se torna altamente improbable. Si el proceso de rehabilitación transcurre como se prevé, el regreso de Zeballos podría darse en el encuentro por Copa Argentina frente a Gimnasia de Chivilcoy, que se vislumbra como una oportunidad propicia para su reincorporación.
Esta situación representa un contratiempo considerable para el director técnico Claudio Úbeda, quien había depositado su confianza en Zeballos como una de las principales opciones ofensivas en este inicio de temporada. Ante este desafío, el cuerpo técnico se encuentra evaluando alternativas para su reemplazo, en un calendario que se presenta exigente y repleto de compromisos decisivos.
La condición física del futbolista se enmarca en un contexto contractual particular. Recientemente, el club CSKA Moscú ha manifestado su interés en adquirir al jugador mediante una oferta cercana a los diez millones de dólares, propuesta que fue rechazada por Boca Juniors.
El club mantiene una postura firme en cuanto a las negociaciones, estipulando que solo se aceptará una oferta que se ajuste a la cláusula de rescisión, la cual está establecida en veinte millones de dólares. Esta posición se ve reforzada tras la confirmación de la lesión del jugador, cuyo contrato finaliza en diciembre del presente año.
