Horror: Llegó a su casa con el maxilar desprendido y totalmente ensangrentado

Comentarios

La víctima tiene 28 años y es un peón rural. Circulaba en su motocicleta y embistió un alambre que lo golpeó en el rostro.

Una mujer, acompañada de sus dos hijos pequeños, esperaba en su casa de Rapelli la llegada de su pareja, quien trabaja en una finca, ubicada a tres kilómetros de la citada localidad del departamento Pellegrini. Sin embargo, alrededor de las 20.30, vivieron una espeluznante escena que casi les provoca un desmayo. El ruido del motor de la motocicleta Motomel, de 200cc., provocó que los niños —un varón y una mujer— salieran al encuentro de su padre, Rodolfo Amaya, de 28 años. Sin embargo, se encontraron con el horror: el joven descendió de la moto e ingresó a la casa desfigurado. Tenía el maxilar casi desprendido y sus ropas estaban ensangrentadas. Por la grave lesión en la boca y el estado de shock, el peón rural no pudo contar qué le había sucedido.
Desesperada, su pareja solicitó auxilio a sus vecinos, quienes solicitaron ayuda médica. La víctima permaneció en su domicilio, hasta que llegó la ambulancia que lo trasladó hasta un hospital de la provincia de Tucumán. En este sentido, se supo que Amaya se encuentra internado y su estado sería grave, especialmente por haber perdido mucha sangre. Una vez que estabilicen su salud, los médicos analizarán las serias lesiones sufridas en el maxilar.
Si bien el joven no pudo decir lo que le pasó, se sospecha que el motociclista embistió un alambre electrificado o “boyero” que habrían colocado en una finca para evitar que las vacas salieran del campo. Al parecer, Amaya no sabía de la presencia del alambre en el campo y lo embistió. A pesar de la lesión, prosiguió el viaje en la moto hacia su domicilio, a fin de que lo auxiliaran.
El hecho generó conmoción entre los vecinos de Rapelli, especialmente en quienes se trasladaron hasta la casa de Amaya, tras el pedido de auxilio de su pareja. Al ver la desfiguración de su rostro y el maxilar casi desprendido, algunas mujeres se descompensaron, reveló uno de los habitantes del lugar.
El accidente también provocó desesperación en la familia Amaya de la ciudad de Nueva Esperanza, de donde es oriundo el joven, quien comenzó a vivir en Rapelli hace unos siete años, tras conocer a su actual pareja y madre de sus dos hijos.
El hecho generó la intervención del personal del Destacamento Policial de Rapelli.

Fuente: Nuevo Diario Web