Un futbolista argentino, detenido durante 22 días en Estados Unidos, denuncia condiciones inhumanas y presión psicológica.
Detención de futbolista argentino en EE.UU.: un relato sobre condiciones inhumanas
Cortesía de elliberal
El incidente se inició el 6 de agosto, cuando el jugador Pourrain se encontraba en el aeropuerto de Miami junto a sus compañeros del equipo Miami United, preparándose para un viaje a Los Ángeles con motivo de un partido programado. Según su descripción, dos individuos en ropa civil se le acercaron, comunicándole que debían verificar su documentación.
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El futbolista recordó que le dijeron: "Me dijeron que los acompañara porque tenían que revisar algo de mi documentación y que volvía en 10 minutos". Sin embargo, al seguirlos, se enteró de que eran agentes del ICE, quienes lo trasladarían al centro de detención de Miramar.
Pourrain explicó que no tuvo la oportunidad de despedirse de sus compañeros ni de notificar adecuadamente lo que estaba ocurriendo. Apenas pudo enviar un mensaje a su entrenador para informar sobre el inconveniente relacionado con sus documentos.
A pesar de su detención, el jugador argumentó que su situación migratoria estaba en proceso y que contaba con un permiso de trabajo vigente hasta 2030. "Estos trámites acá tardan años. Yo estaba esperando la fecha de la entrevista. Lo único que hicieron fue meterme preso y hacerme pagar 20.000 dólares", aseveró Pourrain.
El futbolista compartió uno de los episodios más angustiosos de su experiencia. Relató que fue conducido a un galpón donde se encontraban aproximadamente 80 personas detenidas y que pasó más de un día atado a una silla. "Pasé más de 24 horas sentado, atado, encadenado", afirmó, añadiendo que cuando intentó descansar en el suelo, le indicaron que debía permanecer sentado.
En adición a las condiciones de traslado y detención, Pourrain expresó fuertes críticas por la falta de higiene y alimentación. Manifestó que durante varios días no tuvo la posibilidad de bañarse y que estuvo cerca de tres días sin ingerir alimentos. "Estuve casi tres días sin comer. Nunca me pude bañar", relató, también describiendo el hacinamiento en una de las habitaciones, donde, según su testimonio, llegaron a estar 68 personas en una sala de dimensiones reducidas.
El argentino también se refirió a la calidad de la comida recibida, la cual consideró prácticamente incomible. "La comida tenía circulitos negros como hongos. Era incomible. Si tengo que compararlo con algo, te diría que era comida de perro", manifestó, indicando que había perdido alrededor de tres kilos y medio durante su tiempo en detención.
Pourrain también destacó el impacto psicológico que tuvo esta experiencia. Sostuvo que, además de las dificultades físicas, los detenidos enfrentaban una presión constante. "Es una tortura mental para que te canses y firmes la salida voluntaria. Juegan con tu cabeza", concluyó, subrayando la angustia sufrida durante su detención de 22 días antes de recuperar su libertad tras el pago de una fianza.
