El presidente colombiano Gustavo Petro reporta un intento de asesinato y el reciente secuestro de una senadora indígena aliada política.
Gustavo Petro denuncia intento de asesinato y secuestro de senadora indígena
Cortesía de elliberal
En un alarmante relato, el presidente colombiano Gustavo Petro ha denunciado un intento de asesinato que presenció el pasado lunes por la noche, cuando su aeronave no pudo aterrizar en el departamento de Córdoba, en la región del Caribe colombiano, debido al temor de un posible ataque. Durante una reunión con su gabinete, el mandatario afirmó: "Temía que nos dispararan". Este hecho resalta la grave situación de seguridad que enfrenta el país en la actualidad.
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Ante la amenaza inminente, el helicóptero presidencial se vio obligado a desviarse y sobrevolar mar abierto durante un periodo extendido de cuatro horas. Petro relató: "Tomamos mar abierto durante cuatro horas y llegué a donde no teníamos que llegar, escapándome de que me maten". Este incidente no solo compromete la seguridad del presidente, sino que también pone de manifiesto los peligros que enfrenta su administración.
Esta denuncia se suma a las múltiples advertencias que el presidente ha emitido en meses anteriores, alertando sobre un supuesto complot orquestado por sectores del narcotráfico con el objetivo de atentar contra su vida. Según sus declaraciones, este plan sería perpetrado por una "nueva junta del narcotráfico", compuesta por criminales que operan tanto a nivel nacional como internacional.
En su exposición, el presidente también dirigió sus acusaciones hacia grupos armados ilegales, incluyendo las disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco, quien es considerado uno de los criminales más buscados en Colombia. En la misma provincia de Córdoba, se encuentra en operación el Clan del Golfo, el cártel más influyente del país, que recientemente suspendió los diálogos de paz tras un acuerdo entre Petro y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para intensificar la búsqueda de su líder conocido como "Chiquito Malo".
El contexto de este incidente resulta especialmente crítico, dado que se produce en plena campaña electoral, a tan solo tres meses de las elecciones presidenciales, en las cuales Petro no podrá optar a la reelección. Colombia presenta un historial alarmante de asesinatos de líderes y candidatos de izquierda, en un marco de violencia que involucra a narcotraficantes, grupos armados y diversos sectores del poder.
No es la primera vez que el presidente denuncia situaciones de esta índole; en el año 2024, había informado que un intento de asesinato le impidió participar en el desfile militar del 20 de julio. Estos eventos reflejan la creciente inseguridad que enfrenta el país.
El secuestro de una senadora indígena
En un contexto paralelo, la senadora indígena Aída Quilcué, una figura destacada dentro del oficialismo y cercana al presidente, fue objeto de un secuestro temporal en el departamento del Cauca, una de las regiones más conflictivas del suroeste colombiano. La legisladora, de 53 años y perteneciente al pueblo indígena nasa, fue interceptada mientras se trasladaba en una camioneta junto a sus dos escoltas, en una zona controlada por disidencias de las FARC que no han adherido al acuerdo de paz de 2016.
Posteriormente, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmaría que tanto Quilcué como sus custodios "están bien" y que la senadora fue liberada, aunque no se ofrecieron detalles sobre las condiciones de su liberación. Este secuestro y su repentina liberación añaden un nuevo capítulo a la compleja narrativa de violencia y desafíos de seguridad que enfrenta Colombia en la actualidad.
