Marino Antonio Mendoza Fuentes, quien estuvo detenido durante más de un año, fue liberado en el contexto de excarcelaciones en Venezuela.
Liberación de Marino Antonio Mendoza Fuentes, chofer de la Embajada Argentina en Caracas
Marino Antonio Mendoza Fuentes, quien se desempeñaba como chofer de la Embajada de Argentina en Caracas, ha recuperado su libertad tras más de un año de detención. Su excarcelación se produce en el marco de una serie de medidas adoptadas por el gobierno venezolano, las cuales buscan atender las demandas planteadas por organismos de derechos humanos y la comunidad internacional.
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La detención de Mendoza, ocurrida en diciembre de 2024, se extendió por 13 meses, generando preocupación entre sus familiares y diplomáticos argentinos. Antes de su arresto, Mendoza había sido un colaborador clave en la misión diplomática, trabajando junto a varios embajadores argentinos durante su carrera.
Es relevante señalar que su arresto se produjo pocos días después de la detención de Nahuel Gallo, un gendarme argentino que aún permanece en el centro penal El Rodeo I. Además de Gallo, otros ciudadanos argentinos, como Roberto Baldo, Germán Giuliani y Gustavo Gabriel Rivara, continúan privados de libertad en Venezuela. Estos incidentes han incrementado las tensiones en las relaciones diplomáticas entre Argentina y Venezuela, captando la atención de la prensa y de diversas organizaciones de derechos humanos.
La liberación de Mendoza coincide con otras recientes excarcelaciones en Venezuela, incluyendo la del argentino-israelí Yacoov Harari, quien había sido detenido el 10 de octubre de 2024. Harari, de 72 años, pasó casi dos años en El Rodeo I y fue liberado junto a otros 50 presos políticos. La salida de Mendoza marca un avance parcial en un entorno caracterizado por la incertidumbre y el seguimiento internacional, mientras que la situación de otros ciudadanos argentinos detenidos continúa siendo motivo de preocupación para las autoridades argentinas.
Este episodio resalta la complejidad inherente a las relaciones entre Buenos Aires y Caracas, con la liberación de Mendoza constituyendo un hecho significativo en un contexto diplomático aún vulnerable y tenso. Las expectativas sobre la evolución de estos casos siguen siendo altas, con un énfasis en la necesidad de un monitoreo constante de la situación.
En consecuencia, la atención mediática y la presión internacional sobre el gobierno venezolano continúan, reflejando un interés constante en la resolución de estas detenciones y en la mejora de las relaciones bilaterales.
