La presidenta de la Comisión Europea viajará a Asunción para la firma del acuerdo el próximo lunes.
La Unión Europea formaliza el acuerdo con el Mercosur tras 25 años de negociaciones
Cortesía de elliberal
La reciente aprobación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur se materializa tras un prolongado proceso de negociaciones que se extiende por 25 años. Esta decisión fue posible gracias al apoyo de al menos el 65% de los países miembros del bloque, a pesar de la resistencia manifestada por naciones como Francia, Polonia e Irlanda.
Ingresá al grupo de Whatsapp de El Frontal y recibí las noticias al instante.
Un factor determinante en la votación fue el cambio de postura de Italia, que en diciembre se alineó con la oposición de Francia, logrando inicialmente bloquear el consenso. Sin embargo, esta semana, Italia destacó los “enormes beneficios” que el acuerdo podría traer y decidió votar a favor, tal como reportó el portal Todo Noticias.
Es relevante señalar que, aunque la firma del acuerdo se llevará a cabo el próximo lunes en Asunción, su implementación no será inmediata. Esto se debe a que el texto requiere la aprobación del Parlamento Europeo, un proceso que puede extenderse por varias semanas.
De acuerdo con fuentes de agencias internacionales, el desenlace de las negociaciones en el Parlamento Europeo permanece indefinido. Alrededor de 150 diputados, de un total de 720, han manifestado su intención de recurrir a la Justicia para obstaculizar la aplicación del acuerdo económico.
Las conversaciones entre la Unión Europea y el Mercosur se iniciaron en 1999, con el objetivo de establecer un acuerdo que daría origen a la mayor zona de libre comercio a nivel global, abarcando a más de 700 millones de consumidores y eliminando aranceles en más del 90% de su comercio bilateral.
En los últimos meses, la tensión ha aumentado entre los países europeos, especialmente debido a la postura del gobierno de Francia, que se ha opuesto firmemente, mientras que el sector agropecuario francés ha llevado a cabo una serie de protestas en respuesta. Los críticos del acuerdo arguyen que la entrada de productos sudamericanos, considerados más competitivos, podría trastocar gravemente el mercado europeo, dado que las normas de producción en Sudamérica son vistas como menos rigurosas.
