Cumbre del G-20: la llamativa "foto de familia" virtual y el lugar que ocupa Alberto Fernández

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RIAD.- "El mundo entero está mirando", dijo una voz fuera de plano cuando el rey Salman de Arabia Saudita inauguró este sábado la cumbre anual de los países del G-20, en un formato "virtual" inédito que podría convertirse en la videollamada más importante de 2020.

El encuentro aborda la lucha contra el coronavirus y la tambaleante economía global, pero en un formato reducido y sin las interacciones entre bastidores, el alma de la diplomacia global.

Estas son algunas curiosidades de la "cumbre virtual":

También faltó esta vez la tradicional foto de familia que los líderes suelen sacarse en las cumbres. Sin ella no se repitieron imágenes como la del choque de manos entre el presidente ruso Vladimir Putin y Mohammed ben Salman en el G-20 en Buenos Aires en 2018.

Al final se creó una imagen artificial de todos los líderes que fue proyectada en las ruinas de la histórica ciudad de Diriyah, en las afueras de Riad, iluminada a contraluz con un brillo verde, durante una cena de gala la víspera de la cumbre. El Presidente Alberto Fernández está justo en el medio de la foto, al lado del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y detrás del rey saudita, Salman bin Abdelaziz.

A la sombra de la proyección gigante, los medios de comunicación disfrutaron de un espectáculo deslumbrante de músicos tradicionales vestidos con atuendos locales.

Y sin la foto de familia habitual del G-20, no habrá riesgo de que se repita el incidente de 2017, cuando Donald Trump empujó al primer ministro de Montenegro para asegurarse estar en el centro del escenario durante una sesión de fotos en la sede de la OTAN.

El príncipe heredero saudita Mohammed ben Salman
El príncipe heredero saudita Mohammed ben Salman

Dolores de cabeza tecnológicos

Después de meses de llamadas por Zoom para trabajar y divertirse, el mundo ya está familiarizado con los peligros de las videoconferencias que sirven para eludir las restricciones de viaje y el distanciamiento social que impone la pandemia.

Sin embargo, el discurso de apertura del rey Salman pareció empezar antes de lo previsto y cortaron rápidamente la transmisión tras las advertencias susurradas por un asistente al monarca. Los otros líderes mundiales aparecieron en miniatura en una plataforma de videoconferencias, agrupados alrededor del rey Salman y de Mohammed, y algunos tuvieron problemas para adaptarse al formato virtual.

Un asistente del presidente chino, Xi Jinping, blandió un control remoto en la pantalla mientras al presidente francés Emmanuel Macron aparentemente le servían un refresco. El mexicano Ángel Gurría, de la OCDE, guardó rápidamente su teléfono después de darse cuenta de que estaba en pantalla. Al contrario, la alemana Angela Merkel, quien el domingo cumple 15 años en el poder, apareció con su pose característica, seria y concentrada.

Según John Kirton, director y fundador del G-20 Research Group con sede en Canadá, el evento será más pobre sin los tradicionales encuentros espontáneos en "salas de reuniones, pausas para el café, pasillos o gimnasios de hoteles".

¿Mejorar la imagen?

La cumbre -virtual por obligación cuando la pandemia hizo imposible una reunión física- dejó a Arabia Saudita sin la oportunidad de invitar al mundo a un gran evento internacional para mejorar su imagen, tras un período vertiginoso de cambios.

El líder de facto del país, el príncipe Mohammed ben Salman, quien se convirtió en heredero del trono en 2017, impulsó cambios dramáticos en el reino ultraconservador, renovando la economía, permitiendo eventos mixtos y ampliando las libertades de las mujeres, incluido el derecho a conducir.

Sin embargo los meses previos a la cumbre estuvieron marcados por los titulares negativos, que se remontan al asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi y a la detención de opositores. "El G-20 de este año será decepcionante en general para Arabia Saudita ya que una conferencia virtual no mostrará el progreso del reino de la forma que esperaba Riad", dijo Ryan Bohl, del grupo estadounidense de geopolítica Stratfor.

Agencia AFP

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Sin embargo, el discurso de apertura del rey Salman pareció empezar antes de lo previsto y cortaron rápidamente la transmisión tras las advertencias susurradas por un asistente al monarca. Los otros líderes mundiales aparecieron en miniatura en una plataforma de videoconferencias, agrupados alrededor del rey Salman y de Mohammed, y algunos tuvieron problemas para adaptarse al formato virtual.

Un asistente del presidente chino, Xi Jinping, blandió un control remoto en la pantalla mientras al presidente francés Emmanuel Macron aparentemente le servían un refresco. El mexicano Ángel Gurría, de la OCDE, guardó rápidamente su teléfono después de darse cuenta de que estaba en pantalla. Al contrario, la alemana Angela Merkel, quien el domingo cumple 15 años en el poder, apareció con su pose característica, seria y concentrada.

Según John Kirton, director y fundador del G-20 Research Group con sede en Canadá, el evento será más pobre sin los tradicionales encuentros espontáneos en "salas de reuniones, pausas para el café, pasillos o gimnasios de hoteles".

La cumbre -virtual por obligación cuando la pandemia hizo imposible una reunión física- dejó a Arabia Saudita sin la oportunidad de invitar al mundo a un gran evento internacional para mejorar su imagen, tras un período vertiginoso de cambios.

El líder de facto del país, el príncipe Mohammed ben Salman, quien se convirtió en heredero del trono en 2017, impulsó cambios dramáticos en el reino ultraconservador, renovando la economía, permitiendo eventos mixtos y ampliando las libertades de las mujeres, incluido el derecho a conducir.

Sin embargo los meses previos a la cumbre estuvieron marcados por los titulares negativos, que se remontan al asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi y a la detención de opositores. "El G-20 de este año será decepcionante en general para Arabia Saudita ya que una conferencia virtual no mostrará el progreso del reino de la forma que esperaba Riad", dijo Ryan Bohl, del grupo estadounidense de geopolítica Stratfor.

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Fuente: La Nación