Optimización del Cultivo: Utiliza el Calendario Lunar para Plantas Saludables

Descubre cómo las fases lunares pueden mejorar el crecimiento y cuidado de tus plantas.

Desde tiempos inmemoriales, la Luna se ha manifestado como un recurso valioso en el ámbito agrícola. Antes de la invención de los fertilizantes industriales y de los avanzados sistemas de riego, los agricultores y jardineros organizaban sus actividades de acuerdo con el calendario lunar, convencidos de que cada fase lunar influía en el desarrollo de las plantas y en las propiedades del suelo.

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En la actualidad, esta práctica ancestral ha recuperado relevancia entre los entusiastas de la jardinería sostenible. La utilización del calendario lunar no implica la renuncia a los métodos de cuidado tradicionales, sino que representa una valiosa herramienta que permite al cultivador trabajar en armonía con los ritmos naturales.

La gravedad lunar afecta no solo a los océanos, sino que, según estudios empíricos acumulados a lo largo de los siglos, también influye en el movimiento de la savia de las plantas y en la humedad del suelo. Durante ciertas fases, la energía se concentra en el crecimiento visible, mientras que en otras se dirige hacia el desarrollo de las raíces y la regeneración.

Por consiguiente, el calendario lunar se convierte en una guía crucial para determinar los momentos más propicios para sembrar, podar, trasplantar o cosechar, buscando optimizar el crecimiento de las plantas en función de su ciclo vital.

La fase de Luna nueva señala el comienzo de un nuevo ciclo. En términos de jardinería, esta etapa se asocia a la limpieza, la organización y la preparación del suelo. Aunque no se recomienda sembrar durante esta fase, es un momento ideal para eliminar malezas, airear la tierra y aplicar abono, así como para planificar futuras siembras y revisar herramientas de jardinería.

Durante la Luna creciente, la savia comienza a ascender, lo que propicia un impulso notable en el crecimiento de las plantas. Esta fase resulta óptima para sembrar especies de hoja, flores y hierbas aromáticas, ya que se favorece el desarrollo del tallo y el follaje. Asimismo, es un momento adecuado para trasplantar plantas jóvenes y aumentar los riegos, dado que la absorción de nutrientes tiende a ser más eficiente.

La Luna llena representa el apogeo de la vitalidad dentro del ciclo lunar. En este periodo, las plantas concentran su energía y alcanzan su máximo esplendor. Por ello, muchos jardineros eligen este instante para realizar cosechas de frutos, flores y hierbas, así como para recolectar plantas medicinales, disfrutando del jardín sin llevar a cabo intervenciones agresivas.

Finalmente, durante la fase de Luna menguante, la energía comienza a disminuir y se redirige hacia las raíces. Esta etapa resulta propicia para realizar trabajos de mantenimiento y control, incluyendo podas de formación, limpieza, trasplantes y control de plagas, así como la siembra de plantas de raíz, favoreciendo así el fortalecimiento de la estructura interna de las plantas.