Asalto a Nicolás Wiñazki: Un robo con un giro inesperado

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El periodista Nicolás Wiñazki fue víctima de un violento robo en Hurlingham, donde logró recuperar su celular tras un pedido a los delincuentes.

Nicolás Wiñazki vivió una experiencia de alta tensión el pasado lunes por la mañana, al convertirse en objeto de un asalto violento en el partido bonaerense de Hurlingham. En ese momento, el periodista se encontraba solo en una vivienda en proceso de remodelación, esperando la llegada de unos pintores, cuando fue sorprendido por dos delincuentes encapuchados y armados.

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El episodio, caracterizado por una atmósfera de intimidación y temor, culminó de forma sorprendente, lo que atrajo la atención de las autoridades y del círculo cercano del comunicador. Este suceso se produjo alrededor de las 7:30, cuando los asaltantes ingresaron a la propiedad, erróneamente convencidos de que estaba deshabitada, ya que un cartel de “vendido” se exhibía en el frente y la casa carecía de signos de ocupación.

Ante la presencia de Wiñazki, los delincuentes lo redujeron de inmediato, amenazándolo de manera directa con el objetivo de exigirle dinero. “¡Dame toda la plata, tenés plata!”, fue una de las intimidaciones que intentaron usar para amedrentarlo, de acuerdo con las primeras versiones del evento. En medio de esta situación de máxima presión, se presentó un desenlace poco común en tales circunstancias.

Mientras los ladrones inspeccionaban la vivienda y recolectaban diversos objetos de valor, interrogaron a la víctima sobre su ocupación. En ese contexto, Wiñazki, buscando establecer un diálogo durante el asalto, les comunicó que se desempeñaba como periodista y formuló una solicitud que resultaría crucial: “Soy periodista, ¿no me dejás el celular que es mi herramienta de trabajo?”

El ruego, efectuado en un momento de gran tensión, generó una respuesta inesperada que sorprendió incluso a los investigadores del caso. En un giro inesperado, los delincuentes accedieron a su petición. A pesar de que se llevaron aproximadamente 200 dólares, cerca de 60.000 pesos, una mochila, una computadora y una consola Nintendo Switch perteneciente a uno de los hijos del periodista, hicieron la excepción de devolverle su teléfono celular antes de huir.

Este acto, en el marco de un asalto armado, se transformó en uno de los aspectos más notables del suceso, siendo destacado por el propio Wiñazki al narrar lo acontecido. A pesar de la violencia verbal y la presencia de armas, el periodista confirmó que no sufrió agresiones físicas ni fue golpeado. Además, su vehículo permaneció en el lugar, lo que refuerza la hipótesis de que se trató de un robo al voleo y no de un ataque premeditado contra su persona. La vivienda, al estar deshabitada y carecer de sistemas de seguridad como alarmas o cámaras, habría sido considerada un blanco fácil por los asaltantes.