Los golpes de calor en perros y gatos representan una amenaza seria durante el verano, requiriendo atención especial y prevención.
Golpes de calor en mascotas: prevención y cuidado ante el riesgo
Cortesía de minutoneuquen
Con el aumento de las temperaturas extremas durante los meses de verano, es fundamental reconocer que las altas temperaturas no solo atentan contra la salud de los seres humanos, sino que también suponen un riesgo considerable para nuestras mascotas. Perros y gatos, gracias a sus mecanismos de regulación térmica inherentemente diferentes, se encuentran en una situación de vulnerabilidad particular cuando el mercurio asciende. Aunque actividades aparentemente inofensivas como pasear al atardecer o permitirles descansar al sol pueden parecer seguras, la realidad es que los golpes de calor en animales domésticos pueden surgir de manera rápida, provocando emergencias veterinarias que pueden tener consecuencias graves o incluso fatales.
Ingresá al grupo de Whatsapp de El Frontal y recibí las noticias al instante.
Este fenómeno se presenta cuando el animal es incapaz de liberar el exceso de calor corporal, lo que provoca un incremento peligroso en su temperatura. A diferencia de los humanos, quienes regulan su temperatura a través de la sudoración, los perros utilizan el jadeo y los gatos se acicalan para intentar enfriarse, mecanismos que resultan claramente insuficientes en condiciones de calor extremo o alta humedad.
El reconocimiento temprano de un golpe de calor puede ser determinante para la supervivencia de una mascota. Los síntomas iniciales suelen ser sutiles y pueden confundirse con un simple malestar térmico, como un jadeo excesivo o dificultades para respirar. Sin embargo, según expertos veterinarios y organizaciones especializadas, si estos signos persisten o se intensifican, es crucial considerar que podrían indicar una situación más grave.
Aparte del jadeo, los animales pueden manifestar taquicardia, temblores musculares, salivación excesiva, falta de apetito, decaimiento o letargo. En situaciones más críticas, podrían presentarse mucosas de coloración azulada (cianosis), convulsiones, vómitos y diarrea (incluso con presencia de sangre), además de incapacidad para levantarse o desorientación. Es importante destacar que en los gatos, el jadeo es un signo especialmente preocupante, ya que no constituye una respuesta habitual al calor en esta especie y demanda atención veterinaria inmediata.
Al sospechar que un perro o un gato está sufriendo un golpe de calor, la rapidez en la intervención es esencial. La primera acción debería ser trasladar al animal a un entorno fresco y ventilado, como una habitación con sombra o un espacio con aire acondicionado. Evitar la exposición directa al sol y los lugares cerrados y calurosos, como el interior de un vehículo estacionado, puede ser vital, dado que en pocos minutos la temperatura interna de un automóvil puede alcanzar niveles letales.
Para contribuir a la reducción de la temperatura corporal de la mascota, es recomendable humedecer su cuerpo con agua a temperatura ambiente, evitando el uso de hielo o agua muy fría, que podría inducir un choque térmico. Humedecer zonas como el abdomen, las axilas y las patas, combinado con la ventilación mediante un abanico o una corriente de aire, facilita la disipación del calor. Asimismo, ofrecer agua fresca en pequeñas cantidades, sin forzar la ingesta, puede ser útil para rehidratar al animal mientras se transporta al veterinario.
