Un año sin Cacho Castaña: el recuerdo de los músicos amigos que cantaron con él

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La huella que se deja al atravesar eso que se llama vida siempre es una incógnita, porque habrá tantos puntos de vista como personas, amores, odios, despechos, malos entendidos y momentos inolvidables. En el caso de Cacho Castaña, el balance lo aportan quienes más y mejor lo conocieron, y todos coinciden en una misma sensación de nostalgia cuando lo recuerdan, a un año de su muerte.

En medio siglo de trayectoria, el cantante y compositor no solo cimentó una incuestionable producción propia -que comenzó seduciendo al público adolescente y terminó siendo aplaudida por tangueros-, también estuvo a la orden de otros músicos en sus proyectos, reinventándose cada vez que se paraba ante un micrófono.

En esta recorrida por varias de las colaboraciones de Castaña con otros artistas, como también en la evocación que hoy ellos hacen de su figura, aparecen como denominadores comunes la solidaridad, el compañerismo y la humildad, valores que agrandan (y se agigantan) cuanto más grande es el artista.

Cacho Castaña y Palito Ortega en abril de 2018, antes de su show en el Luna Park
Cacho Castaña y Palito Ortega en abril de 2018, antes de su show en el Luna Park Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

"Definir a un amigo no es sencillo. Uno quiere decir muchas cosas, y no sé si termina siendo lo suficientemente claro con lo que siente", comenta Ramón "Palito" Ortega en diálogo con LA NACION. En diciembre de 2016, después de una postergación producto de su estado de salud, Cacho Castaña finalmente se dio el lujo de dar un concierto en el Teatro Colón; y como además de un gran acontecimiento tenía que ser una fiesta, se aseguró de estar rodeado por amigos. Uno de los primeros convocados fue Palito, a quien la vida los cruzó más tarde de lo que ambos hubieran querido: "Lamentablemente pasó mucho tiempo sin haberlo disfrutado como el hermano que terminó siendo. Estando en la música los dos durante muchos años, siempre que nos cruzábamos había un saludo respetuoso entre ambos, pero no habíamos tenido la posibilidad de sentarnos y ahondar esa relación. Nuestras vidas fueron de permanentes compromisos, viajes, ausencias. Hasta que un día pasó, y desde ese momento se profundizó el afecto y la amistad".

Aquella noche, solo acompañados por guitarras, Cacho y Palito hicieron "Sabor a nada", maravillosa gema compuesta por Ortega junto a Dino Ramos en 1963 durante un viaje en tren. "Nos dimos el gusto de cantar en un escenario soñado para cualquier artista, como es el del Colón -recuerda Palito-. Todo lo que nos pasó no fue en vano, los afectos profundo van dejando huellas también profundas, y él las dejó. Fue de esos seres que aparecen muy de vez en cuando, nos vamos nutriendo de esos afectos y quedan los recuerdos que nos siguen alimentando el alma. Yo le agradezco a la vida y a Dios haber encontrado en mi vida seres tan hermosos, tan alados como fue él".

Es curioso el círculo virtuoso que hizo "Café La Humedad". Nació como un lugar de encuentro y aprendizaje en la esquina de Gaona y Boyacá, luego se transformó en una canción que le abrió a Cacho Castaña las puertas del tango y, finalmente, se volvió un espacio propio sobre la calle Carlos Calvo que fue su segunda casa. En julio de 2017, durante una presentación junto a Beto Casella, el Coco Basile, el Bambino Veira y Guillermo Coppola, llegó al lugar Dyango. Juntos improvisaron "Garganta con arena", canción que el español había incluido en su disco Puñaladas en el alma.

Tiempo antes, en el programa que los "buenos muchachos" hacía en C5N, el cantautor español había hablado con mucha admiración de la canción y de su creador: "Yo soy loco del tango, y Cacho es el último gran compositor. Se puede equilibrar con los más grandes de otras épocas como Cobián, Cadícamo, Manzi o Discépolo. Lo que él ha hecho, no solo con 'Garganta con arena' que es el sumun, sino con las otras que ha escrito es fantástico". En retribución a sus palabras, Castaña había reconocido con guiño cómplice a su amigo: "Por fin alguien que la canta bien".

En aquella inolvidable velada en el Teatro Colón, Cacho Castaña no estuvo acompañado solamente de compañeros de ruta como Adriana Varela, Raúl Lavié, Sandra Mihanovich o el ya mencionado Palito Ortega, también nació un dúo a priori impensado, que ofreció uno de los momentos más emotivos del espectáculo. Promediando la noche, Tini Stoessel atravesó el escenario para sentarse junto a Cacho e interpretar una hermosa versión de "Y apareciste tú". Marina Rosenthal, mujer del cantante, le cuenta a LA NACION la historia de ese encuentro: "Cacho conocía al padre de Tini desde hacía años. Él le venía siguiendo la carrera, incluso antes de que explotara me decía: 'esta chica es muy prolija y tiene mucho talento'. Cuando fue lo del Colón, él eligió a todas las personas con las que cantó, y estaba muy entusiasmado con que Tini fuera parte. Esa noche los dos estaban muy felices. Volvieron a cantar juntos cuando Cacho y Palito hicieron el Luna Park. Ella fue la única invitada".

Recuerda Marina que era muy importante para Cacho Castaña darle lugar a las nuevas generaciones de intérpretes: "Siempre estaba muy atento a eso. De hecho en Café La Humedad (que durante la pandemia continua con shows vía streaming) hay un staff de chicos y chicas que él seleccionó personalmente entre un casting de más de cuatro mil personas. Cacho tenía un espíritu muy joven y eso lo conectaba con todas las generaciones, además siempre buscó darle lugar y un espacio a los que recién comenzaban para que se puedan expresar".

No fue casualidad que Rubén Juárez (leyenda del tango y a quien Aníbal Troilo consideraba su "hijo adoptivo") prestara especial atención en Cacho Castaña. El bandoneonista fue, sin ir más lejos, quien grabó y promovió en 1974 "Café La Humedad", canción que, como se dijo, le abrió a Castaña las puertas del género. Aunque el artista siempre había sido un amante del tango, las circunstancias lo llevaron a encontrar la masividad merced a un repertorio bailable, alegre y de fácil digestión. Aún así, en muchas de sus letras de ese período, subsistía una raíz tanguera, que con los años afloró.

Del respeto y la amistad entre Rubén y Cacho nació a cuatro manos "Qué tango hay que cantar", cuya interpretación por separado no pudo nunca superar el placer de escucharlos en los pocos registros que quedan haciéndola juntos, como es el caso de esta presentación para televisión.

Hasta aquí la lista incluye éxitos propios y ajenos, a los que Cacho les dio una impronta diferente a la hora de convertirlos en duetos. Sin embargo, en la vida del artista también hubo un lugar especial para aquellos colegas que lo invitaban a poner su voz a un tema ajeno. La experiencia del humorista y músico Pablo Granados fue ejemplo de ello, y así lo resume en diálogo con LA NACION: "Yo había vuelto de Ecuador en 2013 y empecé a componer para un nuevo disco (el tercero con su banda Macaferri & Asociados). Cuando terminé 'Sos una santa' que era Muy Cacho Castaña, conseguí su teléfono y lo llamé; le dije que le quería mostrar una canción y me contestó: 'Venite a casa'. Fui a la mañana siguiente, él me esperaba para desayunar y yo caí con medialunas. Al terminar de escucharlo me dijo 'Grabémoslo'. Él era una figura, si le gustaba lo hacía y sino no, así que no me cobró un peso. Vino al estudio y en una tarde lo hicimos, quedó buenísimo".

El tema fue un éxito, no solo por su ritmo y su prestigioso invitado, sino también por el sensual videoclip donde las hermanas Iliana y Marina Calabró intercambiaban roles: la primera atenuaba su imagen hot, mientras la segunda se mostraba como una femme fatale.

"Lo hicimos en casa de Cacho -continúa Pablo-, así no tenía que salir. Literalmente le invadimos la casa, y el tipo con el corazón abierto nos atendió fantástico. Después de terminar nos quedamos tocando el piano que tenía, el que usaba para componer. Siempre que lo crucé tuve la misma experiencia con él. Un tipo genial".

Entre los afectos más cercanos a Cacho Castaña, Alejandro Lerner ocupó un lugar muy especial. Se admiraban mutuamente y de esa admiración surgió una estrecha hermandad que continuó hasta la partida del artista. "Para mí Cacho era mi hermano mayor -le cuenta Alejandro a LA NACION-; mucho amor nos tuvimos y yo lo voy a querer siempre".

Pero además del respeto profesional ambos compartían un código de humor muy especial, que a otros hubiera horrorizado pero que a ellos los hacía reír mucho. Muestra de ello era cuando interpretaban uno de los temas emblemáticos de Lerner: "Nos hacía mucha gracia cantar 'Todo a pulmón', porque él tenía un enfisema pulmonar y yo soy asmático, así que éramos dos personas con los pulmones averiados, y eso le divertía mucho. Más allá del amor, de la amistad y de todo tipo de cosas que hemos compartido, tanto buenas como malas, como hacen los amigos, Cacho era increíble. Tenía una presencia y un timbre de voz que todavía hoy lo escucho y se me ponen los pelos de punta".

Cacho Castaña siempre creyó que el destino del tango era fusionarse con el rock. "De esa unión saldrá algo nuevo", repetía. De ahí el entusiasmo cuando se enteró de que Rolo Sartorio, vocalista de La Beriso, quería hacer una versión de "Cacho de Buenos Aires" (conocido popularmente como "Por esa puta costumbre").

Marina Rosenthal recuerda aquel primer encuentro: "Un verano estábamos en la casa de mi mamá en Mar del Plata y un productor nos contó la idea de Rolo. Justo ellos iban a actuar en el Polideportivo, así que vino a casa y estuvieron toda la tarde con Cacho charlando en el jardín. Así se conocieron. Rolo era un gran admirador, sabía todas sus canciones. Cuando terminó el verano fuimos a grabar, primero a una quinta de General Rodríguez y después a otro estudio en Capital. El tema quedó espectacular. Un día Rolo lo llamó para cantarlo en vivo en Obras, era todo un desafío porque Cacho nunca había cantado ahí. Esa noche fue mágica. En un momento, durante el solo, agarró su bastón y empezó a imitar al guitarrista. Todo fue muy emocionante para él, y además explotó Obras".

Sartorio recordó a su amigo en una entrevista realizada tras su muerte: "Fue un tipo que conservaba los códigos de barrio. Un buen tipo y un increíble autor que no se la creía". Dos meses después del fallecimiento de Cacho Castaña, La Beriso lo homenajeó en el Movistar Arena. "Fue hermoso -concluyó Marina-. Rolo cantó con la chalina que él le había regalado. Se querían mucho".

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