El Manchester United ha anunciado la destitución de Ruben Amorim como entrenador tras 14 meses de resultados insatisfactorios y una inversión considerable sin resultados positivos.
Manchester United despide a Ruben Amorim tras resultados negativos
Cortesía de minuto1
Manchester United ha tomado una decisión trascendental en su búsqueda por recuperar la excelencia deportiva que lo caracterizó en décadas anteriores. Este lunes, el club británico comunicó oficialmente la destitución del entrenador Ruben Amorim, a pocas horas de haber registrado un empate 1-1 ante Leeds United, un resultado que intensificó la crisis deportiva y alejó a los Diablos Rojos de la contienda por los primeros puestos en la Premier League.
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Esta noticia repercute significativamente en el plantel, incluyendo al argentino Lisandro Martínez, quien desempeñaba el rol de capitán y recientemente había superado una lesión. El ciclo del técnico portugués, quien arribó a Old Trafford en noviembre de 2024 procedente del Sporting de Lisboa, concluyó tras un periodo de apenas 14 meses con un balance claramente desfavorable.
A sus 40 años, Amorim no logró implementar en el fútbol inglés la identidad que lo había llevado a cosechar éxitos en Portugal, ni logró reintegrar al United en el competitivo escenario que alguna vez dominó. La temporada pasada fue crucial para minar su permanencia, ya que el Manchester United terminó en el decimoquinto puesto de la Premier League, marcando la peor campaña en la historia reciente del club.
Adicionalmente, el equipo sufrió eliminaciones tempranas en la FA Cup y en la Copa de la Liga, así como una derrota en la final de la Europa League frente a Tottenham Hotspur. Como resultado de estos desempeños, y por primera vez desde 2014, el club quedó excluido de todas las competiciones europeas, lo cual representa un duro golpe para una institución acostumbrada a destacarse en el ámbito continental.
Lejos de mostrarse una tendencia a la recuperación, el presente del club no ofreció indicios claros de mejora. Aunque el United aún mantenía la posibilidad de alcanzar el quinto puesto, los 31 puntos acumulados lo mantenían a 17 unidades del líder Arsenal, reflejando una alarmante falta de regularidad y competitividad. En los últimos cinco partidos, el equipo cosechó tres empates, una victoria y una derrota, una secuencia que convenció a la dirigencia de que el proyecto carecía de futuro.
Uno de los aspectos más criticados durante la gestión de Amorim fue su rigidez táctica. El entrenador mantuvo un esquema 4-3-3 que había demostrado ser efectivo en el Sporting, pero que nunca se adaptó a las características del plantel inglés. Esta falta de flexibilidad generó severas críticas por parte de aficionados y analistas, quienes señalaron una desconexión entre la propuesta del técnico y el rendimiento del equipo en el terreno de juego.
