Prime Video presenta 'Barreda', un filme que reconfigura la narrativa del femicidio desde la perspectiva de las víctimas.
La película 'Barreda' transforma el relato de la violencia desde la víctima
Cortesía de minuto1
En ciertas viviendas, el tiempo parece haber quedado detenido en una neblina densa, tal como ocurre en aquella residencia que albergó a Ricardo Barreda y a su familia, lugar donde sus hijas crecieron y donde en algún momento existió un núcleo familiar. Este escenario cambió drásticamente cuando el propio Barreda decidió poner fin a esa cotidianidad al empuñar su escopeta, generando así una historia que trasciende la ficción y que, más de tres décadas después, continúa siendo profundamente conmovedora.
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Con el lanzamiento de 'Barreda' en Prime Video, la cinematografía busca saldar una deuda histórica con el público. Esta producción, que ya se encuentra disponible, tiene como objetivo desmantelar la narrativa que se ha impuesto durante más de treinta años: la que transformó a un femicida en un personaje popular o un antihéroe trágico.
La película evita el sensacionalismo y se aleja del camino fácil del espectáculo mediático. En lugar de perpetuar la voz del asesino, realiza un ejercicio de justicia poética: se dedica a escuchar, investiga y centra su atención en las cuatro víctimas que sufrieron la violencia desmedida de un individuo perturbado.
A pesar de que en 1992 la figura legal del femicidio no estaba presente en el imaginario colectivo ni en la legislación vigente, el filme no elude esta realidad. El caso sigue siendo profundamente perturbador, y la narración expone la brutalidad del acontecimiento sin atenuantes, abordándolo desde la perspectiva ética que la historia requiere.
Uno de los aspectos más destacados de la narrativa es su minuciosa ambientación histórica. A través de la reconstrucción estética y social de la década de los noventa, la película ilustra con claridad la gravedad de una cultura que permitió la glorificación de un asesino, favoreciendo la narrativa de la provocación doméstica sobre la barbarie inherente a los actos cometidos.
En términos interpretativos, la propuesta exhibe una solidez notable. Luis Machín presenta un Barreda impresionante, escalofriante y preciso. Sin embargo, la dirección opta por un enfoque político y narrativo que desvía la atención del verdugo para enfatizar que el verdadero peso del relato recae sobre las mujeres. La actuación de Mercedes Morán en este contexto es fundamental para la construcción de esta nueva narrativa sobre la violencia de género.
