La actriz que alcanzó la fama en la serie de Cris Morena narra su dura infancia marcada por la separación familiar y el alcoholismo.
Daniella Mastricchio revela su compleja infancia en Chiquititas
Cortesía de exitoina
Daniella Mastricchio, conocida por su emblemática interpretación de Sol en Chiquititas, ha retornado al ámbito público tras un prolongado periodo de ausencia y ha decidido compartir su complicada infancia, la cual estuvo profundamente influenciada por la separación de sus progenitores y los problemas de alcoholismo que afectaron a uno de ellos.
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La artista se convirtió en un ícono tras interpretar la memorable canción "Corazón con agujeritos" en la célebre telenovela creada por Cris Morena; sin embargo, lo que permanecía oculto para la audiencia era que su vida personal también se encontraba en un estado de descomposición emocional, ya que desde muy joven tuvo que asumir la responsabilidad económica de su hogar a la tierna edad de siete años.
En una reveladora entrevista con Luis Novaresio para Infobae, una de sus declaraciones sorprendió a su interlocutor: "Sol se llevó puesta a Daniella en ese momento". Mastricchio hizo alusión a que los conflictos familiares comenzaron a intensificarse precisamente durante su participación en Chiquititas.
El conductor, intrigado, indagó: "¿Y la niña de siete años se armaba, iba y grababa las 500 mil horas, sonreía, cantaba?". La actriz respondió: "Callaba. Se acomodaba, se adaptaba. Todo para que estén todos cómodos, y de verdad estaban todos cómodos. Excepto yo". Enfatizó que a menudo no podía dormir, asistía a la escuela y, durante el almuerzo, se trasladaba en un auto consumiendo un pequeño bocadillo para llegar a las grabaciones, donde se entregaba completamente a su labor y experimentaba dicha felicidad, aunque también sentía cierta culpa al abandonar su papel.
Mastricchio incluso trazó una inquietante comparación: "No sabía lo que iba a pasar con mi vida. ¿Viste como cuando hay una lamentable guerra que cuando sale no ves más que destrozos y soledad? Así me encontré". Expresó su percepción de que todo lo sucedido era una culpa personal.
Cuando se le preguntó si consideraba que era responsable de la separación de sus padres, ella respondió: "Si bien el mensaje era muy implícito, el mensaje estaba". También abordó la presión económica que sentía, dado que su éxito era vital para el sustento familiar: "Entonces obvio era mi culpa, se destruyó todo. Ahora ya no hay vacaciones, no sé cómo hacen la casa, ni como pagan y cómo... Once años. Para mí, eso era normal". Además, compartió su experiencia al pasar de trabajar con la productora más reconocida de series juveniles a labores más humildes, como trabajar en una heladería.
Finalmente, expuso su desasosiego al ser reconocida en la calle, a menudo prefiriendo pasar desapercibida debido a la inevitable pregunta: "¿qué hacés acá?". A lo largo de la conversación, se cuestionó sobre el paradero de los recursos económicos que alguna vez tuvo, reflexionando: "en un momento me pregunté qué pasó con la plata, se lo pregunté a mi mamá y a mi papá, pero no había a nadie más para preguntarle".
