Él Mató a un Policía Motorizado ofreció un espectáculo emocional que resaltó su evolución musical y conexión con el público.
Él Mató a un Policía Motorizado: Un Show Emotivo en Buenos Aires
Cortesía de minuto1
Existen agrupaciones musicales que requieren contextualizar su propuesta artística y otras que, tras alcanzar un determinado grado de madurez, simplemente se presentan ante el público y permiten que sus composiciones comuniquen su esencia. Él Mató a un Policía Motorizado se inscribe claramente en esta última categoría. Ante una audiencia entusiasta, Santiago Motorizado y su conjunto exploraron distintas fases de una trayectoria que se extiende por más de dos décadas, evidenciando que su crecimiento no ha alterado la esencia que los hizo destacar desde sus inicios.
La apertura del concierto se asemejó a una declaración de principios. “Navidad en Los Santos” y “El héroe de la Navidad” marcaron el inicio de una velada que rápidamente incrementó su energía con un repertorio versátil que abarcó diversas épocas sin que la transición temporal resultara forzada. Este hecho representa, en efecto, una de las grandes fortalezas de Él Mató: la habilidad para revivir canciones de sus años iniciales e integrarlas con material contemporáneo, creando un universo musical cohesivo.
El público es consciente de las dinámicas de este encuentro. Canta, salta, anticipa momentos específicos y reacciona incluso antes de que algunas canciones concluyan. “Chica rutera”, “Más o menos bien” y “Amigo piedra” fueron algunos de los pasajes destacados en los que el Arena de Buenos Aires se transformó en un eco de la energía que emanaba del escenario.
Mientras tanto, Santiago Motorizado cumplió con su papel. Intervino escasamente, agradeció y estableció gestos de complicidad con su audiencia, regresando rápidamente a las interpretaciones. No resultó necesario rellenar los silencios con discursos ni construir una narrativa en torno al espectáculo. La banda es consciente de que dispone de suficiente repertorio para sostener un concierto completo sin recurrir a excesivos artificios.
Uno de los instantes más memorables se produjo con “El tesoro”, que durante la actuación recibió una dedicatoria especial a Lionel Messi. Las pantallas exhibieron la imagen del capitán de la Selección argentina en el transcurso de la canción, generando una respuesta inmediata y entusiasta del público.
La segunda mitad del espectáculo mantuvo una intensidad que no requirió transformarse en una competencia por el volumen. “Destrucción”, “El mundo extraño”, “Sábado” y “El fuego que hemos construido” se sucedieron en una serie que evidenció otra característica distintiva de la banda: su capacidad para no depender de un único álbum, sino más bien de un amplio espectro de su discografía.
