Georgina Barbarossa revela su amarga experiencia con Jorge Porcel

La reconocida conductora compartió impactantes detalles sobre su relación laboral con el célebre comediante Jorge Porcel, describiendo episodios de acoso y sufrimiento emocional.

Georgina Barbarossa expuso recientemente aspectos dolorosos de su trayectoria profesional junto a Jorge Porcel, manifestando su incomprensión respecto a cómo Carmen Barbieri pudo haber sentido afecto por él.

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La serie Moria (Netflix) ha reavivado el debate sobre el contexto del entretenimiento argentino de la década de los ochenta, invitando a la reflexión acerca de personajes, situaciones y anécdotas que marcaron una época. Este análisis contemporáneo ha suscitado comentarios en medios de comunicación y plataformas digitales.

En este contexto, Jorge Porcel ha sido objeto de un escrutinio renovado. Aunque su carrera lo posiciona como uno de los humoristas más emblemáticos de su tiempo, también emergen críticas sobre conductas inaceptables que exhibió, particularmente en su interacción con mujeres en el ámbito laboral.

La opinión de Georgina Barbarossa sobre Porcel fue clara y contundente. Durante una entrevista con un reportero de Sálvese quien pueda (América), no dudó en calificarlo como un individuo deleznable, aportando además un contexto personal que ilustra la complejidad de su vivencia laboral.

Barbarossa compartió un episodio particularmente traumático, recordando cómo un día, Porcel le tocó de manera inaceptable, lo que la llevó a retirarse a llorar al camerino. En ese instante, recibió el apoyo de Carmen Vallejo, quien se comprometió a acompañarla durante las grabaciones para prevenir futuros incidentes.

Al rememorar su experiencia con el destacado humorista, la conductora expresó su creciente indignación, relatando que, a pesar de su situación económica precaria, tuvo que trabajar en Ratones y Gatitas, reiterando que la experiencia fue sumamente amarga. Sus palabras fueron contundentes: "Que Dios lo tenga en un tacho de mierda y no lo largue". Esta carga emocional fue tan intensa que, según Barbarossa, solo pudo abordar el tema en terapia años después.