El brutal femicidio de Angelita Manoela Rodrigues ha conmocionado a la sociedad brasileña tras el asesinato perpetrado en un supermercado de San Pablo.
La familia de Angelita Manoela Rodrigues llevó a cabo el sepelio de sus restos este martes en un cementerio situado en el municipio de Piedade, en el estado de San Pablo, Brasil, mientras se desarrolla la investigación judicial correspondiente por su femicidio, ocurrido el pasado domingo en un supermercado de Praça Santa Clara de Assis, en la localidad de Morro Grande.
El principal sospechoso del femicidio de Angelita es su expareja, Lafayete Gonzaga da Silva, quien irrumpió a la 1 de la tarde del domingo en el establecimiento comercial donde ella aguardaba ser atendida y la apuñaló en al menos tres ocasiones por la espalda, ante la atenta mirada de numerosos testigos, incluidos varios menores.
Casi de inmediato, los adultos presentes en el lugar del crimen iniciaron una persecución y lograron rodear a Lafayete, facilitando su captura junto a efectivos policiales.
El agresor fue trasladado a la 4a Delegación de Defensa de la Mujer, donde permanece bajo custodia y ha declarado a las autoridades que Angelita le había "arruinado la vida" y que se siente arrepentido de sus acciones.
Un video del femicidio ha sido registrado, cuyas imágenes son extremadamente sensibles.
CONTENIDO SENSIBLE: el video del brutal femicidio en BrasilFuentes de la Secretaría de Seguridad Pública de San Pablo, citadas por el medio G1 de Brasil, han informado que la víctima fue atendida en el Hospital Brasilandia, pero falleció poco después debido a las lesiones sufridas.
Con el transcurso de las horas, han surgido detalles sobre la relación tumultuosa entre Angelita y el femicida, quienes compartieron una relación de diez años y habían finalizado su vínculo recientemente en un contexto de violencia de género, aislamiento social de la mujer y escasos recursos para establecer una separación efectiva del agresor.
La familia de Angelita ha contratado a una abogada con el fin de mantener una querella firme en el proceso judicial por el femicidio.
Una amiga de la víctima declaró al medio brasileño Folha de Sao Paulo que Angelita "frecuentemente acudía a trabajar con el rostro lleno de moretones", y que la violencia de género que sufría era tan evidente que "todos en la empresa lo sabían".
Leila Lira, además de ser amiga, fue compañera de trabajo de Angelita y explicó que la violencia ejercida por Lafayete incluía aislar a la víctima de su círculo familiar y de amistades, humillaciones públicas y agresiones tanto físicas como verbales.
"Era muy sola, solo contaba con nosotras", lamentó Leila sobre el grupo de amigas, quienes ofrecieron su apoyo y hasta un lugar para que se mudara y pudiera separarse del agresor.