El brote de ébola, declarado el 15 de mayo en Ituri, ha generado 648 muertes y se ha extendido a Uganda.
Las autoridades sanitarias han informado que actualmente 764 pacientes se encuentran en estado de aislamiento o hospitalización, mientras que 295 individuos han logrado recuperarse de la enfermedad. La tasa de rastreo de contactos ha alcanzado un notable 78,6% en las regiones afectadas, lo que refleja un esfuerzo significativo para contener la propagación del virus.
El brote de ébola se ha concentrado en las provincias orientales de Ituri, que se considera el epicentro de la epidemia, así como en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Además, se están llevando a cabo investigaciones respecto a dos casos detectados en Kisangani, en la provincia de Tshopo, según ha declarado el ministerio de salud.
Desde su declaración oficial el 15 de mayo en Ituri, una provincia que limita con Uganda y Sudán del Sur, el brote se ha propagado a Uganda, donde se han confirmado 20 contagios, de los cuales 15 se consideran importados de la República Democrática del Congo, incluyendo dos fallecimientos.
Este brote se clasifica como la cepa de Bundibugyo, la cual presenta una tasa de letalidad que oscila entre el 30% y el 50%. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico para esta cepa del virus.
La presente emergencia sanitaria corresponde a la tercera epidemia de ébola más grave registrada en la historia y representa la decimoséptima que afecta a la República Democrática del Congo, subrayando la persistente vulnerabilidad de la región ante esta enfermedad mortal.
El virus del Ébola se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, provocando síntomas severos como fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas en los pacientes, lo que complica aún más su tratamiento y control.