El papa León XIV designa a María Montserrat Alvarado como directora del Dicasterio de Comunicaciones, marcando un hito en la historia de la Santa Sede.
El papa León XIV ha generado un impacto significativo en la estructura del Vaticano al nombrar, por primera vez, a una mujer laica como máxima autoridad del Dicasterio para las Comunicaciones. Esta decisión histórica recae en la figura de la periodista méxico-estadounidense María Montserrat “Montse” Alvarado, quien actualmente ejerce como presidenta y directora de operaciones del canal católico EWTN News.
Alvarado tomará posesión de su nuevo cargo el 1° de noviembre, liderando uno de los ministerios más importantes de la Santa Sede, que cuenta con un equipo de aproximadamente 500 profesionales. Su nombramiento implica la sustitución de Paolo Ruffini, el primer laico en ocupar este puesto desde su creación por el papa Francisco en julio de 2018.
Nacida en Ciudad de México, Alvarado posee títulos académicos de la Universidad Internacional de Florida y de la Universidad George Washington. Entre los años 2009 y 2023, desempeñó funciones de liderazgo en el Becket Fund for Religious Liberty, donde participó activamente en iniciativas enfocadas en la defensa de la libertad religiosa y la promoción de la dignidad humana.
Tras la confirmación de su nombramiento, Alvarado expresó su agradecimiento, indicando que recibió la noticia “con profunda gratitud, humildad y confianza en el Señor”. Adicionalmente, afirmó que la fe y el compromiso del equipo de EWTN han fortalecido su propia convicción religiosa.
El Dicasterio para la Comunicación, establecido por el papa Francisco en 2015 como parte de sus reformas de la curia romana, integra diversas oficinas de medios del Vaticano, incluyendo Vatican News, Radio Vaticano, y el Centro Televisivo Vaticano. En su fase inicial, fue dirigido por monseñor Dario Viganó y posteriormente por Ruffini.
A pesar de ser la primera mujer laica en liderar un dicasterio, Alvarado se convierte en la segunda “prefecto” tras el notable nombramiento de la monja misionera italiana Simona Brambilla como “prefecto” del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, evidenciando un cambio significativo en la representación femenina dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica.