Washington ha reiterado su compromiso de proporcionar 100 millones de dólares para apoyar a la población cubana en medio de la crisis económica y energética que enfrenta la isla.
La propuesta de asistencia humanitaria fue renovada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, en respuesta a las afirmaciones de autoridades cubanas que aseguraron no haber recibido la iniciativa de manera formal, considerando el anuncio como una fábula.
Desde Washington, se manifestó que los recursos económicos estarían destinados directamente a los ciudadanos cubanos, en colaboración con la Iglesia Católica y diversas organizaciones humanitarias independientes, que son fundamentales para la implementación de esta ayuda.
En el comunicado emitido por las autoridades estadounidenses, se subrayó que la asistencia tiene como objetivo mitigar la crítica situación que atraviesa la isla, enfatizando que corresponde al gobierno cubano aceptar o rechazar esta ayuda, la cual ha sido calificada como vital para miles de personas.
Esta oferta se presenta en un contexto de intensa crisis económica y energética que ha afectado a Cuba durante varios meses, donde se han reportado cortes de electricidad de hasta 19 horas diarias, escasez de combustible y serias dificultades para mantener el sistema eléctrico nacional operando de manera efectiva.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, había anticipado previamente la disposición de Estados Unidos para incrementar la asistencia humanitaria. Durante un encuentro en Roma, recordó que se habían enviado anteriormente 6 millones de dólares a través de Cáritas.
“Estamos dispuestos a hacer más”, aseveró Rubio, quien también indicó que el régimen cubano aún no ha otorgado autorización para la entrada de los nuevos fondos de ayuda.
Desde la capital cubana, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla rechazó de manera pública la narrativa estadounidense y cuestionó la validez de la propuesta presentada. Asimismo, responsabilizó a Washington por las dificultades económicas que enfrenta Cuba, atribuyéndolas a las sanciones y restricciones comerciales impuestas.
La tensión en las relaciones bilaterales ha aumentado en los últimos meses, a raíz de nuevas medidas implementadas por la administración de Donald Trump, que endureció las sanciones económicas y limitó el flujo de petróleo hacia la isla.
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel ha reiterado su acusación al “bloqueo energético” de Estados Unidos como una de las principales causas del agravamiento de la crisis actual, defendiendo las políticas implementadas por su gobierno para sostener el sistema eléctrico nacional.
En la actualidad, Cuba depende en gran medida de viejas centrales termoeléctricas que presentan fallas constantes y una producción petrolera insuficiente para satisfacer la demanda interna. Ante este panorama, el régimen ha acelerado la ejecución de proyectos de energía solar con apoyo de China para intentar mitigar el impacto de los apagones.
Mientras tanto, Washington continúa insistiendo en que la ayuda humanitaria podría representar un alivio significativo para la situación social de miles de cubanos, aunque la decisión final sobre la aceptación de dicha asistencia recae en el gobierno de La Habana.