La reciente legislación aprobada por la Asamblea Popular Nacional busca consolidar una identidad nacional común entre los diversos grupos étnicos en China.
China ha ratificado una nueva legislación este jueves con la finalidad de fomentar una identidad nacional “compartida” entre los múltiples grupos étnicos que conforman la nación, lo que ha generado preocupación entre expertos y organizaciones de derechos humanos. Este movimiento, denominado promoción de la unidad étnica, es considerado por muchos como un refuerzo de la política de asimilación cultural impulsada por el presidente Xi Jinping, lo que podría resultar en una disminución significativa del uso de idiomas minoritarios en el ámbito público.
La norma fue adoptada durante la sesión de clausura de la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional, el máximo órgano legislativo de China, obteniendo una aprobación abrumadora con solo tres votos en contra y tres abstenciones. Este respaldo legislativo resalta una tendencia hacia la homogeneización cultural en el país.
El nuevo marco legal, titulado “Promoción de la unidad étnica y el progreso”, tiene como objetivo fundamental fortalecer la cohesión nacional y propiciar lo que el gobierno denomina una “conciencia común de la nación china”. La ley estipula que diversas entidades estatales, corporaciones, organizaciones sociales e instituciones educativas deben contribuir activamente a este propósito.
China reconoce oficialmente un total de 56 grupos étnicos, de los cuales la mayoría, los han, constituyen más del 91% de la población de aproximadamente 1400 millones de habitantes. Las minorías étnicas, que incluyen a tibetanos, mongoles, hui, manchúes y uigures, se encuentran concentradas en regiones que abarcan casi la mitad del territorio nacional, muchas de las cuales son ricas en recursos naturales.
Un elemento clave de esta legislación es el fortalecimiento del uso del mandarín como lengua común. La normativa establece que el mandarín debe ser el idioma principal de instrucción en las escuelas y la lengua utilizada en los asuntos gubernamentales y oficiales, lo que refuerza su predominancia en el contexto educativo y administrativo.
Asimismo, la legislación determina que en aquellos espacios públicos donde coexistan el mandarín y las lenguas minoritarias, se deberá priorizar el uso del mandarín en la ubicación y el orden de los carteles y señales. Este aspecto refuerza una tendencia que ya se ha evidenciado en varias regiones del país, donde el uso del mandarín se impone sobre otros idiomas.
En la región de Mongolia Interior, por ejemplo, el cambio en el sistema educativo provocó protestas en 2020 tras la sustitución de manuales en mongol por textos en chino. Actualmente, muchos estudiantes se ven limitados a estudiar su idioma materno como una asignatura adicional, con apenas una hora diaria de instrucción.
Expertos indican que esta nueva ley solidifica la estrategia de sinización de las minorías promovida por el presidente Xi Jinping. El mandatario ha afirmado que los diversos grupos étnicos deben integrarse como “semillas de granada que permanecen unidas” en el seno de la nación china.
De acuerdo con académicos y observadores, el texto también estipula la creación de “entornos comunitarios mutuamente integrados”, un concepto que podría facilitar la mezcla de poblaciones han y minoritarias en distintas regiones del país, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la diversidad cultural en la República Popular China.