El expresidente no detalló el mecanismo de la intervención ni estableció un cronograma para acciones potenciales en la isla.
El expresidente Donald Trump ha manifestado recientemente su interés en lo que describe como una posible intervención cordial en Cuba, sugiriendo que podría ser una solución viable después de un prolongado período de tensiones. En declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, Trump expresó su convicción de que "podríamos muy bien terminar teniendo una toma de control amistosa de Cuba después de muchos, muchos años". Afirmó que la situación actual en la isla es crítica, indicando que los ciudadanos cubanos enfrentan serios problemas, lo cual podría facilitar una acción positiva para aquellos que han sido desplazados y residen en los Estados Unidos.
Además, el expresidente no proporcionó detalles específicos sobre cómo se llevaría a cabo esta intervención ni ofreció un cronograma concreto para alguna posible acción contra el régimen cubano. Trump enfatizó que "el Gobierno cubano está hablando con nosotros. No tienen dinero", reiterando la posibilidad de una intervención amistosa tras años de conflicto. "Tenemos gente aquí que quiere regresar a Cuba", añadió, haciendo alusión a la diáspora cubana en Estados Unidos.
Estas declaraciones surgen en un contexto delicado, dado que días antes, el gobierno cubano reportó que soldados de la isla abrieron fuego contra una embarcación que intentaba infiltrarse, lo que resultó en la muerte de cuatro personas, entre ellas un ciudadano estadounidense. Este trágico suceso ha generado una creciente preocupación sobre la seguridad y la estabilidad en la región, así como sobre las implicaciones de las acciones del gobierno cubano.
Funcionarios de la Casa Blanca continúan investigando el incidente, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado el episodio como "altamente inusual". Rubio subrayó que este evento no formaba parte de una operación oficial, lo que añade un nivel de complejidad a la situación actual.
Trump, junto a sus asesores, ha criticado en reiteradas ocasiones al gobierno cubano y ha aumentado la presión sobre sus líderes, especialmente en el contexto de la reciente crisis política en Venezuela. Esta dinámica refleja el enfoque más agresivo de la política exterior estadounidense en la región, donde se busca contrarrestar la influencia cubana y apoyar a los movimientos de oposición.
En resumen, la posibilidad de una intervención amistosa en Cuba por parte de Estados Unidos, propuesta por Trump, plantea interrogantes sobre las futuras relaciones diplomáticas y las estrategias políticas en el Caribe. Las repercusiones de estos comentarios podrían influir significativamente en la percepción internacional de la política estadounidense hacia Cuba y sus implicaciones regionales.