El 14 de febrero de 1929, en Chicago, siete miembros de la banda de George 'Bugs' Moran fueron asesinados en una emboscada que consolidó el poder de Al Capone.
El 14 de febrero de 1929 se marcó como un día infame en la historia del crimen organizado estadounidense. Aquel día, bajo la premisa de una supuesta intervención policial, un grupo de hombres disfrazados de agentes del orden ejecutó a siete integrantes de la banda liderada por George 'Bugs' Moran. Este incidente, conocido como la Matanza de San Valentín, se produjo en un contexto de violencia mafiosa exacerbada por la vigencia de la Ley Seca en los Estados Unidos.
La atmósfera en Chicago durante esos años era una mezcla de corrupción policial y lucha territorial entre clanes mafiosos que competían por el control del mercado del alcohol. La ciudad estaba sumida en un clima de temor, donde los asesinatos eran moneda corriente, pero la magnitud de la emboscada del 14 de febrero sobresalió por su audacia. Los miembros de la banda de Moran, confiando en la legalidad de la situación, fueron sorprendidos y abatidos como si fueran pichones en un juego macabro de caza.
La selección de la fecha no fue casualidad, sino un golpe de efecto que resonó en los anales del crimen. La emboscada tuvo lugar en una fría mañana en el taller conocido como SMC Cartage Co., una fachada legítima que en realidad servía como tapadera para las actividades ilícitas de la organización de Moran. La ironía de que la masacre ocurriera en el día de San Valentín acentuó su impacto y la convirtió en un referente en el estudio de la criminalidad estadounidense.
George 'Bugs' Moran, apodado con un término que evocaba desprecio, era el último oponente significativo que quedaba en la lucha por el dominio del crimen organizado en Chicago. A pesar de sus intentos de establecer diálogos con Al Capone, ambos líderes se mostraban inflexibles en sus posiciones territoriales. Moran y Capone compartían la mesa, pero la rivalidad entre ellos estaba condenada a culminar en un desenlace trágico.
Cuando Al Capone se estableció en Chicago a inicios de 1920, ya portaba las cicatrices que le otorgaron su apodo de 'Scarface'. Estas marcas, consecuencia de un altercado con su compañero Frank Gallucio, simbolizaban no solo su experiencia en el mundo del crimen, sino también su ascenso implacable al poder en un entorno donde la violencia era la norma.
En consecuencia, la Matanza de San Valentín no solo selló el destino de Moran y su banda, sino que también consolidó la posición de Al Capone como el líder indiscutible del crimen organizado en Chicago, marcando un antes y un después en la historia del narcotráfico y la mafiosa en los Estados Unidos.