05/02/2026

Deterioro crítico de la salud de Jair Bolsonaro y solicitud de informe médico

La defensa de Jair Bolsonaro ha solicitado un informe médico urgente ante el notable deterioro de su salud, evidenciado por episodios de vómitos y crisis de hipo durante su detención.

La salud de Jair Bolsonaro ha suscitado nuevamente preocupaciones en el ámbito político y judicial de Brasil. En el día de ayer, el equipo legal del exmandatario presentó un escrito ante la Corte Suprema, en el que alertaron sobre un deterioro significativo en su estado físico.

Los abogados de Bolsonaro informaron que el exjefe de Estado se encuentra en un estado de “fragilidad” agravado, lo que ha dado lugar a frecuentes episodios de vómitos y crisis de hipo, lo que motivó una solicitud de intervención inmediata de la Policía Federal para la entrega de un informe médico pericial con la “máxima urgencia”.

Este deterioro de salud no constituye un hecho aislado, sino que representa el último capítulo de un complejo historial clínico que ha acompañado al líder ultraderechista durante varios años.

Según los registros proporcionados por su defensa, los malestares han aumentado notablemente en los últimos días.

El hipo crónico y los trastornos digestivos son afecciones que Bolsonaro ha experimentado de manera recurrente desde el ataque con cuchillo que sufrió durante su campaña electoral de 2018, incidente que le causó graves daños abdominales y lo obligó a someterse a múltiples intervenciones quirúrgicas.

Además, se reportan diagnósticos previos de gastritis, esofagitis y apnea del sueño severa, condiciones que sus abogados emplean para argumentar que el régimen penitenciario actual representa un riesgo serio para su vida.

En la actualidad, Bolsonaro se encuentra recluido tras ser condenado a 27 años de prisión por su implicación en el intento de golpe de Estado ocurrido en enero de 2023. Su estancia en el penal ha estado caracterizada por constantes traslados a centros asistenciales.

A finales de diciembre de 2025, el expresidente fue operado de una hernia inguinal, permaneciendo hospitalizado durante varios días antes de ser reubicado nuevamente en su lugar de reclusión en Brasilia a principios de enero de 2026.

En esa ocasión, el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, había desestimado solicitudes anteriores de prisión domiciliaria, basándose en informes que apuntaban a una evolución favorable tras la cirugía.

No obstante, la reciente presentación judicial sostiene que la realidad actual es muy distinta y que la salud del exjefe de Estado ha empeorado a niveles que requieren una revisión pericial inmediata.

La estrategia de la defensa es evidente: demostrar que la infraestructura penitenciaria no es adecuada para tratar las patologías crónicas de un paciente de 70 años que padece graves secuelas abdominales.

“La situación ha empeorado en los últimos días”, enfatizaron los letrados en el documento enviado al tribunal superior.