Mario Breuer, reconocido ingeniero de sonido argentino, elogia las instalaciones del Teatro del Bicentenario y el Auditorio Juan Victoria en San Juan.
Mario Breuer, una figura emblemática del rock argentino, reconocido por su labor como ingeniero de sonido y su vasta experiencia en la producción musical a lo largo de América Latina, se encuentra absorto en la arquitectura que lo rodea, mientras se sienta en el vestíbulo del Teatro del Bicentenario. Su asombro resulta evidente.
Al iniciar la conversación con Tiempo de San Juan, Breuer no duda en expresar su admiración: “Me impresiona mucho por el altísimo nivel técnico y profesional que tiene en la construcción y en el armado. Yo hoy por hoy, de lo que conozco de salas de concierto en la Argentina, las dos mejores salas están acá en la ciudad de San Juan”. El Teatro del Bicentenario y el Auditorio Juan Victoria son las instalaciones elogiadas.
Este destacado profesional, encargado de dar forma al sonido de obras fundamentales en el ámbito del rock nacional y otros géneros, llegó a la provincia con una agenda repleta: presentar su libro Rec & Roll en la Feria del Libro de Rawson, así como impartir capacitaciones intensivas. Para él, la docencia representa el motor primordial de su trayectoria profesional.
“Cuando me fui a estudiar a Estados Unidos no fue para venir y grabar discos, sino para venir y enseñar. Enseñé un montón, pero también terminé grabando un montón de discos”, reflexionó con una simpatía cautivadora el renombrado sonidista que ha colaborado con artistas como Charly García, Sumo, Soda Stereo y Mercedes Sosa, entre otros.
En el curso de mezcla y mastering que llevará a cabo, con cupos completamente agotados, su objetivo será transmitir un criterio distintivo: “Soy muy insistidor de que los productores y los ingenieros de sonido tengan un sonido propio, que no copien. Hoy uno escucha música y se ha homogeneizado el sonido de muchas músicas, incluso de distintos estilos. Que cada disco que voy a poner tenga el bombo sonando igual, la guitarra acústica sonando igual y la voz con los mismos efectos me parece aburrido. Me aburre”.
Su metodología docente elude el mandato técnico rígido: “No les muestro qué micrófono tienen que poner o cómo tienen que ecualizar; prefiero bajarles información un poco más sensible de criterios, de conceptos, y que ellos decidan cómo procesan para armar su propia propuesta”.
Esta misma filosofía se aplica a la producción artística, un ámbito donde Breuer subraya la importancia de la incertidumbre. “Si yo supiese cuál es el truco para que un tema sea exitoso estaría dando esta entrevista desde la Luna, porque me alcanzaría para comprarme la Luna y los cohetes. Por suerte hay muchas cosas inciertas en el mundo de la música y eso me divierte”, confesó entre risas.