Juana Viale reflexiona sobre su vida en el ojo público y la defensa de su privacidad personal y familiar.
En una reciente entrevista, Juana Viale abordó los complejos desafíos relacionados con su crecimiento en un ambiente de exposición pública, el cual, según sus propias palabras, jamás eligió. En el programa Otro Día Perdido, conducido por Mario Pergolini en el canal eltrece, la presentadora revivió episodios de su infancia frente a las cámaras y reconoció que este proceso le ha exigido un intenso trabajo personal.
Al ser interrogada por Pergolini acerca de su habilidad para manejar la exposición mediática desde su niñez, Juana fue enfática al afirmar: “Con mucha terapia. Hasta cierto momento de mi vida, elegí la vida profesional pública, pero mi vida privada fue pública sin mi consentimiento durante casi toda mi vida”.
La conductora detalló que esta situación ha resultado ser un reto significativo y enfatizó la distinción que considera esencial entre su vida privada y su carrera profesional: “A mí me costó (la vida pública). Me parece que hay un límite entre la vida privada y el trabajo que es público. No es algo que elegí tener todos los flashes y las luces puestas en mí desde que nací”. En la actualidad, Juana se encuentra al mando de La Noche de Mirtha, reemplazando a su abuela Mirtha Legrand durante su convalecencia, además de presentar Almorzando con Juana.
La vivencia de su infancia ha influido notablemente en su decisión de salvaguardar la identidad de sus hijos, tal como ella misma expuso: “Por eso, creo que yo preservé mucho la identidad de mis hijos”.
Por otro lado, Juana Viale desmintió de manera contundente las versiones que han circulado en torno a un supuesto coqueteo con el piloto Manu Urcera durante su programa Almorzando con Juana. Ante las consultas de la cámara de Puro Show, respondió con visible molestia: “Un disparate. No me sorprenden las boludeces porque realmente es una ridiculez, pero bueno, no sé, qué sé yo”.
A pesar de la situación, Juana declaró estar habituada a lidiar con rumores y especulaciones: “No me afecta en lo personal. Estoy muy acostumbrada a que hablen, que inventen, que digan, que crean, que fabulen”.
Respecto a un gesto que generó controversia en redes sociales y medios de comunicación, aclaró: “Me parece realmente una estupidez humana. Fijémonos, porque le toqué el brazo a alguien... Me mostró una cicatriz que me llamó la atención, un pibe que hizo motocross toda la vida”. Con evidente cansancio hacia el tema, Juana concluyó su intervención con una frase contundente: “No tengo ni tiempo para desarrollar esto porque me parece carente de contenido. Chicos, les mando un beso, me tengo que ir a ocupar de las cosas que me importan, que son mis hijos. Un placer, adiós”.