La Ley Taylor Swift establece la obligación de proporcionar agua gratuita y regula la reventa abusiva de entradas en Brasil.
El 31 de agosto de 2026, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó dos importantes decretos orientados a mejorar la experiencia y seguridad de los asistentes en eventos masivos. Uno de estos decretos, conocido popularmente como la “Ley Taylor Swift”, instituye la obligatoriedad de ofrecer agua potable gratuita en espectáculos que congreguen a más de 1.000 personas, además de combatir la reventa abusiva de entradas mediante el uso de bots y otras prácticas digitales.
Esta normativa, formalizada como el Decreto 13.109, tiene como objetivo primordial garantizar la salud y el bienestar de los asistentes. Por consiguiente, se exige que los organizadores de eventos instalen bebederos o distribuyan botellas de agua accesibles en los recintos, sin que la comercialización de bebidas elimine esta responsabilidad. Asimismo, se permite que el público ingrese con sus propios recipientes, siempre que se respeten las normas de seguridad que los organizadores establezcan y comuniquen previamente.
El apelativo de esta regulación deriva del trágico deceso de Ana Clara Benevides, una joven fanática brasileña de 23 años, quien perdió la vida durante el primer recital de Taylor Swift en Río de Janeiro en noviembre de 2023. Este evento, que reunió entre 60.000 y 65.000 espectadores en el Estadio Olímpico Nilton Santos, se vio caracterizado por temperaturas extremas, lo que generó un intenso debate sobre las condiciones de seguridad y la atención médica en grandes espectáculos.
A raíz de esta tragedia, la exigencia de acceso libre al agua potable ha emergido como un asunto central para los asistentes a conciertos y festivales. En este contexto, el gobierno federal ha decidido institucionalizar esta exigencia de manera permanente, independientemente de las condiciones climáticas, para todos los eventos que superen el umbral de público estipulado.
Simultáneamente, el decreto introduce medidas destinadas a transparentar y controlar la venta de entradas digitales. Las plataformas deberán informar desde el inicio sobre el precio total, incluyendo tasas adicionales, y especificar claramente cuando una entrada corresponde a una reventa, detallando el monto adicional cobrado. Además, se prohíbe la compra masiva a través de sistemas automatizados, exigiendo que los tickets sean auténticos y trazables, y que su titularidad pueda transferirse sin costo alguno.
Los compradores que se encuentren en las filas virtuales recibirán información precisa sobre su posición, el número estimado de personas delante de ellos y el tiempo aproximado de espera. Esta medida busca mitigar la especulación y mejorar la experiencia de adquisición de entradas.