La muerte de Hugo 'Negro' Figueroa, destacado compositor sanjuanino, conmueve al folclore argentino.
El ámbito musical de San Juan se encuentra sumido en un profundo luto tras la confirmación del fallecimiento de Hugo "Negro" Figueroa, un ilustre autor y compositor, quien perdió la vida a la edad de 65 años en Paraguay, país que lo acogió durante más de tres décadas. A pesar de su permanencia en el extranjero, Figueroa mantuvo un vínculo indisoluble con su tierra natal, San Juan. La noticia de su deceso ha suscitado una intensa conmoción en la comunidad artística, que rinde homenaje a un creador cuyo legado dejó una marca indeleble en el folclore cuyano.
La trayectoria musical de Figueroa estuvo caracterizada por una formación autodidacta y una personalidad artística que se negaba a aceptar concesiones. Desde sus primeros pasos junto a su padre hasta su participación en el coro vocacional de la Universidad, el músico reveló un talento precoz, grabando su primer disco a los 18 años en colaboración con Julia Vega. No obstante, su estilo innovador no siempre fue bien recibido en los circuitos tradicionales; sus tonadas, consideradas audaces para las peñas folclóricas de su tiempo, encontraron acogida entre músicos del rock local y miembros de la histórica banda Pléyades.
El periodo que Figueroa pasó en Mendoza a comienzos de los años ochenta fue crucial para el desarrollo de su faceta experimental. Durante este tiempo, estudió con el maestro Tito Francia e integró el movimiento del Nuevo Cancionero. De esta enriquecedora búsqueda surgieron obras que hoy son patrimonio de la música popular argentina, tales como la emblemática "Tonadita" y "Primera Soledad", esta última con versos de Armando Tejada Gómez, que fue inmortalizada por voces célebres como Suna Rocha y Teresa Parodi. Incluso en su etapa con el grupo Vereda, Figueroa se atrevió a fusionar la raíz cuyana con instrumentos eléctricos, consolidando su papel como un experimentador indomable.
En sus últimos años de vida en Asunción, el artista combinaba su labor en un comercio familiar con su dedicación como arreglador y director coral, sin perder de vista que la música era el núcleo de su existencia. Su partida ha dejado un vacío considerable en el panorama musical y un proyecto que se ha convertido en una asignatura pendiente: la grabación de un disco que musicalizara los poemas de Buenaventura Luna. Se ha ido un artista libre, cuya visión singular enriqueció el horizonte del sonido regional.