25/02/2026

Controversia en Gran Hermano: Generación Dorada por falta de camas

La reciente edición de Gran Hermano ha suscitado críticas por la escasez de camas para los participantes, generando un intenso debate en redes sociales.

La nueva temporada de Gran Hermano: Generación Dorada ha comenzado con una controversia que ha captado la atención de los espectadores. Durante la gala inaugural, el presentador Santiago del Moro reveló que la casa albergaría a 28 concursantes, mientras que solo hay 26 camas disponibles. Esta revelación sorprendió a los participantes, quienes comprendieron que dos de ellos se verían obligados a pernoctar fuera de las habitaciones designadas.

El conductor, en una intervención en vivo, manifestó: “Van a tener que ver quién duerme en el suelo. Adaptación, chicos. Vamos a ver a quién le toca el piso, con un colchón divino igual”. Este comentario provocó una reacción inmediata, con varios concursantes apresurándose hacia los dormitorios para asegurar un lugar. Algunos incluso propusieron compartir camas, aunque del Moro aclaró que esto requeriría un consentimiento explícito.

No obstante, la dinámica planteada como un primer desafío de convivencia fue percibida por numerosos televidentes como una provocación innecesaria. En las plataformas digitales, rápidamente comenzaron a circular mensajes críticos, tales como: “¿Qué onda, se quedaron sin presupuesto no les alcanzaban dos camas más?”, “¿Los metieron y les faltaron dos camas?”, “¿La producción pretende generar algún caos real o principio de garche?”, “¿Qué necesidad de hacer menos camas?”, “Me parece una pelotudez eso de poner menos camas”.

Este año, el formato denominado Generación Dorada trajo consigo una completa renovación de la casa, con habitaciones y decorados innovadores. Sin embargo, la controversia generada por la escasez de camas ha opacado en parte la presentación estética del nuevo entorno. La decisión de la producción parece tener como objetivo intensificar las tensiones y las alianzas desde el primer día, forzando a los concursantes a negociar espacios y convivencias en condiciones menos favorables.

Con apenas unas horas de competencia, el reality ha suscitado un intenso debate. La falta de camas no solo ha puesto a prueba la capacidad de adaptación de los participantes, sino que también ha abierto una discusión entre el público sobre los límites del juego. Si el propósito era generar conversación, el resultado ha sido exitoso, dado que Gran Hermano ha demostrado nuevamente que cualquier detalle puede convertirse en un tema de interés nacional.