14/02/2026

Método del Vaso de Agua: ¿Ciencia o Mito para Activar el Cerebro en Sueño?

El método del vaso de agua promete activar el cerebro mientras dormimos, pero carece de evidencia científica concluyente.

En los últimos meses, el denominado “método del vaso de agua” ha cobrado relevancia en diversas plataformas digitales, ofreciendo una promesa intrigante: la capacidad de activar el cerebro durante el sueño y facilitar la obtención de respuestas, soluciones o claridad mental al día siguiente. Esta técnica, que se integra dentro del Método Silva de autocontrol mental, amalgama elementos de intención, relajación y un simple vaso de agua.

La metodología es de una simplicidad casi radical. Previo a conciliar el sueño, el individuo debe llenar un vaso con agua, cerrar los ojos, dirigir su mirada ligeramente hacia arriba y consumir la mitad del líquido mientras formula mentalmente una intención o pregunta. Al amanecer, se repite el proceso con la porción restante del agua. Según los defensores de esta práctica, este gesto propiciaría que el cerebro acceda a un estado de ondas alfa, asociado a una mayor creatividad y procesamiento subconsciente.

El Método Silva, concebido en la década de 1960 por José Silva, un instructor estadounidense, se basa en un sistema de entrenamiento mental que enfatiza la relajación profunda, la visualización y el “uso ampliado” de la mente. Desde su creación, el programa ha proliferado como una propuesta de desarrollo personal en múltiples países.

En este contexto, el vaso de agua se presenta como una técnica destinada a “programar” el cerebro antes de dormir. La explicación comúnmente divulgada sugiere que al cerrar los ojos y elevar levemente la mirada se induce una transición hacia un estado mental más relajado, favoreciendo la aparición de ondas alfa.

Desde una perspectiva científica, el cerebro efectivamente genera distintos tipos de ondas eléctricas que son susceptibles de ser medidas mediante electroencefalogramas (EEG). Entre estas ondas, las ondas alfa, que oscilan entre 8 y 12 Hz, se registran típicamente cuando el individuo está relajado, despierto pero con los ojos cerrados, en un estado pre-sueño o durante prácticas de meditación.

Por lo tanto, cerrar los ojos y lograr un estado de relajación puede facilitar la manifestación de actividad alfa en el cerebro, un aspecto que encuentra respaldo en la neurociencia. Diversos estudios han demostrado que técnicas de respiración, relajación o meditación incrementan este tipo de actividad cerebral, asociada a un estado de calma, enfoque interno y disminución de la estimulación sensorial externa.

No obstante, esto no implica que exista evidencia científica específica que respalde que el acto de consumir un vaso de agua bajo determinadas condiciones “active” el cerebro de manera singular o garantice respuestas automáticas a problemas personales.

La cuestión de si se puede “programar” el cerebro mediante el agua introduce un área de incertidumbre. Actualmente, no existen estudios publicados en revistas científicas revisadas por pares que validen la teoría de que el agua pueda “cargarse” con intención mental o que el acto de beberla produzca un efecto neurológico diferente al de cualquier otra rutina de relajación antes del sueño.

Desde el ámbito de la psicología, algunos expertos sugieren que el verdadero efecto podría no estar ligado al agua en sí, sino más bien al ritual asociado. La formulación de una intención y el establecimiento de un ritual antes de dormir pueden influir en la percepción y el enfoque del individuo, generando un estado mental propicio para la resolución de problemas.