Noelia Marzol compartió en 'La noche de Mirtha' cómo su pareja, Ramiro Arias, suspendió su casamiento para disputar una final crucial.
Las narrativas relacionadas con las ceremonias nupciales suelen estar impregnadas de romanticismo y de una planificación meticulosa; sin embargo, la vivencia de Noelia Marzol trasciende cualquier convencionalismo. Durante su reciente aparición en el programa La noche de Mirtha, la reconocida bailarina y actriz evocó, con una mezcla de nostalgia y humor, el episodio inusitado en el que su actual cónyuge, Ramiro Arias, canceló la ceremonia religiosa un día antes de su realización.
El contexto en el que se produjeron estos acontecimientos no era sencillo, dado que el país se encontraba inmerso en las restricciones impuestas por la pandemia y Marzol estaba atravesando su primer embarazo. Con todos los preparativos culminados y la expectativa elevada, la noticia de la cancelación impactó como un balde de agua fría. “Me canceló el casamiento. Todo preparado, todo listo”, relató la artista frente a la “Chiqui” Legrand, provocando risas entre los presentes al recordar su desesperación en aquel momento. Uno de los temores más apremiantes de Noelia en ese entonces era de carácter práctico: debido al avance de su gestación, temía que la demora en la boda hiciera que el vestido hecho a medida no le quedara.
La justificación para este drástico cambio de planes no residía en una duda afectiva, sino en una obligación profesional de Ramiro Arias, quien en ese momento se desempeñaba como futbolista en Quilmes, un club de la Primera Nacional. A tan solo 24 horas del evento, el jugador le comunicó la imposibilidad de presentarse en el Registro Civil: “Mañana no nos podemos casar,” le expresó de manera contundente. La razón detrás de esta decisión era un partido decisivo en la ciudad de Rosario, en el que su equipo debía competir para lograr el anhelado ascenso de categoría.
La desilusión de Noelia fue inmediata. La imagen de la novia llena de ilusión se transformó en una de profunda desolación, a tal punto que requirió el apoyo de su familia para sobrellevar el desplante deportivo. “Me acuerdo que mi mamá me vino a consolar, porque yo estaba re triste en casa”, recordó Marzol sobre esas horas de incertidumbre mientras seguía el desarrollo del partido desde su hogar.
El desenlace del partido añadió una dosis adicional de ironía a la situación: tras el sacrificio de posponer su propia boda, el equipo de Ramiro no logró el ascenso con Quilmes.
No obstante, tras este altercado, Noelia decidió establecer condiciones claras para retomar los planes nupciales. La advertencia para su pareja fue clara y precisa: “Si no subís, no hay boda”, una declaración que subraya la determinación de la artista ante los desafíos de la vida personal y profesional.