15/01/2026

Nikki Glaser revela chiste sobre Sydney Sweeney que no se escuchó en los Globos de Oro

La comediante Nikki Glaser confesó que tenía un chiste mordaz sobre Sydney Sweeney, pero optó por no presentarlo en los Globos de Oro.

En un giro inesperado de los eventos, la actriz Sydney Sweeney ha vuelto a acaparar la atención mediática, aunque esta vez por un incidente no ocurrido durante la ceremonia de los Globos de Oro. La humorista Nikki Glaser, quien se desempeñó como anfitriona del evento por segundo año consecutivo, hizo pública su decisión de omitir un chiste que, en su opinión, resultaba particularmente agudo y que estaba dirigido a la célebre protagonista de Euphoria. Glaser tomó esta decisión al enterarse de que Sweeney no se encontraba presente en el recinto.

Durante la gala, emitida el pasado domingo, Glaser no escatimó en humor negro y abordó temas sensibles, que incluyeron desde la infame lista de Jeffrey Epstein hasta la controvertida reputación de Leonardo DiCaprio por sus relaciones con mujeres menores de 25 años. Sin embargo, varios nombres prominentes fueron excluidos de su monólogo, con Sydney Sweeney destacándose entre ellos.

El martes siguiente, Glaser fue invitada al programa The Howard Stern Show, donde procedió a abrir su aplicación de notas del iPhone y compartió algunos de los chistes que había decidido descartar. Uno de los primeros en mencionarse fue el que apuntaba directamente a Sweeney, haciendo alusión a uno de sus recientes fracasos cinematográficos.

“Esta noche es para celebrar, pero no podemos ignorar que Hollywood atraviesa un momento peculiar. Como bien saben, la afluencia de público a las salas de cine ha disminuido”, comenzaba la broma. “Si no me creen, este año hubo una película en la que Sydney Sweeney interpretaba a una lesbiana que paseaba en pantalones cortos durante dos horas y solo recaudó 14 dólares”.

El comentario sarcástico hacía referencia a Christy, una película dirigida por David Michôd, estrenada en noviembre en Estados Unidos, en la que Sweeney asume el papel de Christy Martin, una boxeadora pionera en los años 90. A pesar del considerable esfuerzo físico requerido para el papel y la atención mediática que rodeaba su carrera, la película generó apenas dos millones de dólares, cifra que dista significativamente del presupuesto de 15 millones asignado para su producción.

La controversia en torno a esta situación pone de relieve las dificultades actuales que enfrenta la industria cinematográfica, así como también la creciente presión sobre los actores y actrices para lograr éxitos comerciales en un entorno cada vez más competitivo. La decisión de Glaser de no presentar su chiste podría interpretarse como un intento de evitar generar controversia adicional en un evento que ya por sí solo es objeto de escrutinio público.