El arquero caboverdiano Vozinha enfrenta restricciones antes de su debut en Colo Colo tras su destacada actuación en el Mundial 2026.
La notable actuación de Josimar José Évora Dias en el Mundial 2026 ha propiciado su incorporación a uno de los clubes más emblemáticos de Sudamérica, Colo Colo. Este experimentado arquero de Cabo Verde, conocido en el ámbito futbolístico como Vozinha, ha firmado un contrato que lo vincula a la institución por un periodo de 18 meses, generando una considerable expectativa entre los aficionados del equipo chileno.
No obstante, antes de realizar su debut oficial, el guardameta se enfrenta a un imprevisto significativo. En contraposición a lo que ha experimentado a lo largo de su carrera profesional y durante la Copa del Mundo, no podrá emplear el apodo que le ha otorgado reconocimiento internacional debido a una normativa vigente en el fútbol chileno.
La regulación establecida por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), específicamente el artículo 36° de las Bases del campeonato de Primera División, estipula que los jugadores deben portar en sus camisetas el apellido paterno y/o materno. El mencionado artículo también aclara de manera explícita: "No se admitirán apodos, apelativos o sobrenombres".
Esta normativa obliga a Vozinha a utilizar "Évora" o "Dias" en su camiseta mientras la disposición continúe vigente. Según ha informado Redgol, la única posibilidad para que el futbolista recupere el uso del nombre Vozinha sería que Blanco y Negro presente una modificación reglamentaria ante el Consejo de Presidentes de la ANFP. Mientras dicha posibilidad no avance, el arquero deberá adaptarse a las normas actuales del torneo chileno.
El apodo que ha acompañado a este jugador a lo largo de su trayectoria posee un significado muy particular. En lengua portuguesa, Vozinha se traduce como "abuelita", y surgió durante su infancia en Mindelo, la segunda ciudad más importante de Cabo Verde. Criado por sus abuelos debido a las responsabilidades laborales de su madre y a la actividad militar de su padre, Josimar hallaba refugio junto a su abuela cada vez que se enfrentaba a conflictos con otros niños mientras practicaba fútbol en las calles del vecindario.
Esta costumbre se transformó en un sobrenombre que, con el transcurso de los años, ha trascendido fronteras y ha sido reconocido por millones de aficionados durante el Mundial. Su desempeño en el torneo internacional ha elevado sus credenciales y lo ha posicionado como una de las figuras más prometedoras en el ámbito futbolístico.